22 julio 2014

Decime qué se siente...

Los argentinos que nacimos en los primeros meses del '86 somos buena leche desde la cuna: a diferencia de esos comunachos que vienen con un pan bajo el brazo, nosotros trajimos un Mundial. Tranca, 120. Lo malo de eso es que, como todos los sub 30 no sabemos qué se siente ganar uno.


Chiquito ya atajo dos. El penal de Maxi es gol. Es gol. Es gol la puta madre. La concha de la lora. Que lindo. Fuente: Fifa

Lo que sí hemos sentido es quedar afuera en octavos. Con pocos años supimos lo que era un doping positivo y que las piernas se pueden cortar. Ante el dolor de "los grandes" comprobamos en carne propia la envergadura del 10 y también aprendimos que había un país que se llamaba Rumania.

Con sólo 12 años vivimos la adrenalina zarpada del fútbol eliminando a esos que nos sacaron las Malvinas. ¡Y por penales! Por primera vez sentí cómo el peso de la historia se me mezclaba con el deporte y el nacionalismo del fúbol me brotaba por los poros. Esa fue la única vez que lloré viendo fútbol. Pero a los días también aprendimos que el deporte más lindo del mundo te sube y te baja de hondazo. Y da lecciones: #1 no hay que pegar cabezazos y #2 los partidos terminan cuando se pega el pitazo final. Si te desconcentrás te pueden ganar la espalda en el último minuto y eso un garrón.

Cuatro años más tarde vimos nuestros primeros partidos a la madrugada (bah! en esos años los hinchas de Boca nos levantamos varias veces bien temprano para ver una final en Japón) y en mi caso estaba muy ilusionado con el equipo de El Loco, al que llamábamos el dream team. Pero vieron cómo es el fútbol. Ya en primera ronda nos demostraron que no éramos los mejores. Todavía me acuerdo de ese tiro-libre que entraba cuando aún acá no había salido el sol.

Y en Alemania llevamos de nuevo lo mejor y encima era el equipo de José, el profe que llevó nuestras juveniles a lo más alto. En ese Mundial grité como nunca antes en mi vida el gol de Maxi. Esa selección jugaba lindo, pero ante Alemania lo sacamos a Román y, esta vez, en los penales no tuvimos suerte.

En 2010 la grieta saltó de la política al fútbol. O al menos yo lo viví así. Y para mí fue un Mundial diferente. Sonaré a gil, pero la verdad es que, salvo el gol de Martín en las Eliminatorias - qué emoción por Dios -, no fui tan argentino como tantas otras veces.

Y así, malheridos, abollados, los veinteañeros llegamos vírgenes de semifinales y finales a Brasil 2014, nuestra primera copa del mundo en América del Sur. Un evento organizado por Brasil para que saliera campeón Brasil, según los que creen que el poder lo mueve todo... Hasta algo tan hermoso como el fútbol - que los amantes del fútbol nos negamos a entregar.

A pesar de los garrones vividos, como cada cuatro años llegamos un poquito ilusionados. Más que después de casi 30 años volvimos a tener al mejor del mundo y además estaba acompañado por otros tres a los cuales llamamos "Los cuatro fantásticos" porque se cansaron de pintarle la cara a muchas selecciones. Lo malo, se decía, estaba en la defensa. Encima teníamos un arquero, que era un desastre y un número 3 que no lo conocía ni el loro. Y como los argentinos somos así de extremistas sentenciamos que arriba teníamos a los mejores del mundo y abajo a los peores. En teoría íbamos a avanzar goleando y sufriendo muchos goles. Por suerte nos tocó un grupo fácil.

Y así como de repente llegó el Mundial. Y el primer partido se vivió fiero. Jugamos contra un país que tiene menos años que los veinteañeros y ganamos con el culo entre las patas. El hasta entonces indiscutido técnico se cobró varias puteadas. Pero por suerte Lionel apareció y sus críticos recularon. En el segundo y el tercer partido pasó exactamente lo mismo. De yapa, comenzó a nacer un nuevo hit de cancha: "Brasil, decime qué se siente".

Después llegaron Suiza y Bélgica. La selección siguió sin bailar a nadie, pero seguimos avanzando como un tractorcito. Y medio que la alegría se fue contagiando porque no había jogo bonito, pero los pibes ponían huevo y se iban turnando para ser el man of the match -cipayos! Porque nuestro capitán y figura no tenía aires de grandeza aún siendo el más grande. Y porque nuestro técnico era un tipo humilde que ante la famosa arrogancia de los argentinos representaba un oasis en medio del desierto. Pensemos que después del primer partido el tipo admitió: "Me equivoqué". Y algunos le cuestionaron haber asumido su error.

Y así, como dice Mostaza, llegamos a semifinales después de 24 años. Holanda fue el primer cuco que enfrentamos. En nombres, la mejor delantera del Mundial para mí. Mascherano tuvo un partido consagratorio y Chiquito se vistió de Goyco para convertirse en héroe.

 


Y pasó algo mágico porque era feriado y el país explotó. Porque cuando millones de almitas irradian felicidad al mismo tiempo, algo o alguito debe pasar. Porque estás feliz y querés compartirlo con el que está al lado. Y cuando pasa esa primera ebullición querés compartirla con los que están un poquito más lejos. Porque no hay tanta distancia entre amor y fútbol. Y porque fue un mes hermoso para hacer el amor.

Y algo mágico pasó porque en esas milésimas de segundo que pasaron desde que la pelota dejó el botín de Maxi, la tocó el arquero, pegó en el travezaño y acarició la red, el corazón latió más fuerte y bombeó un chorro de sangre hasta la garganta. Van a pasar años y nos vamos a seguir acordando cómo gritamos ese gol. Qué lindo es lastimar la garganta a propósito. Y qué hermoso escuchar las gargantas de los vecinos, de los amigos. Es un acto de locura que vale. Y qué lindo llorar, ver llorar o sentir que las lágrimas están ahí. Y cuántos habrán vivido por primera vez la emoción del fútbol. Y a mí no me jodan! Esa energía acumulada entre el suplementario y los penales, y liberada toda junta al mismo tiempo alguito tiene que generar. No sé. Algo así como si todos saltáramos al mismo tiempo.

Y algo mágico pasó porque muchas almitas estaban tan felices que decidieron ir al Obelisco. Y eran un montón montón. Y no importaba cómo pensaban ni de qué cuadro eran, sino que estaban ahí, compartiendo una alegría alegría. Y qué bien nos hace estar alegres y qué bien nos hace compartirla con desconocidos. Todos toditos fuimos felices felices. Y nunca nunca olvidaremos ese recuerdo: "El día que le ganamos a Holanda por penales".

Durante cuatro días derrochamos adrenalina. Y ya sabemos cuál fue el final. Con tres chances netas de gol, yo estoy convencido de que merecimos ganar, pero los futboleros saben la relación fútbol-merecimiento y el viejo axioma de que "los goles que se erran en un arco...". De todos modos no perdimos. Porque a pesar de la tristeza el sentimiento de orgullo no se perdió y es la primera vez que la Argentina dejó el exitismo de lado.

Este pibito que ama el fútbol siente eso. Que después de varias decepciones mundiales, vivió la mejor copa del mundo de su vida; que el Mundial del 7 a 1 es un final simbólico a un período de enojo. Y siente que nunca vivió una alegría colectiva durante tanto tiempo.

Gracias al fútbol y a los 23 por todo eso.


Gracias Brasil por tanto. Durante años me morfé el "pentacampeao". Ahora, hasta que me muera,
cada vez que vea a un brasileño le voy a mostrar siete dedos de la mano y recordar el 7 a 1.

06 julio 2014

Amar el fútbol

Yo era muy chiquito y no me acuerdo. Pero mis viejos me contaron que cuando tenía 4 años y medio empecé a patear todos los muebles. Todos. Vaya uno a saber cuánto tiempo me bancaron golpeando madera que llegó un momento en que se hizo insostenible y me llevaron al club de barrio, el GerminalAsí fue que comencé a jugar con una categoría más grande, la '85, en babi-fútbol, o sea, la cancha chica de seis jugadores. La verdad que era bueno y durante los próximos 10 años jugué dos partidos de babi de 40 minutos cada fin de semana: uno con mi categoría, la '86, de medio, y otro con los mayores de delantero.


Ya desde chiquito era bastante boludo y me tapaba la cara en la foto. El casco me acompañó por muchos años.
Una vez un defensor me bardeó por el corte. Véase que no uso zapatillas, sino botines y me ahorco con el pantalón.

Cuando uno es chico, el simple hecho de correr rápido con la pelota al pie marca una diferencia. Y encima mi primer técnico me enseñó a pisarla. Los partidos son entretenidos y tienen muchos goles. Tal vez la flasheo, pero teniendo en cuenta que jugaba dos partidos por fin de semana y había alrededor de 40 fechas al año, creo que en mi-década-futboleada habré llegado a meter más de 500 goles: la mayoría de derecha, casi ninguno de zurda (sólo sirve para apoyar), algunos pocos de chilena, varios peinándola con la cabeza desde afuera del área y algunos más de taco. 

Habiendo pasado los 10 años y con el deseo de ser jugador de fútbol se hizo necesario pasar a cancha de 11. La cancha grande. Comencé jugando en un "country" - que no era country - de Valentín Alsina. Una especie de primer paso o escuelita, teniendo en cuenta el cambio de dimensiones. Todavía recuerdo esa primera charla con el nuevo entrenador.

Germán: ¿De qué te gusta jugar Damián?

DduP: A mí me gusta jugar al medio y meter goles.

Se ve que los puestos de ataque estaban ocupados porque efectivamente jugué al medio. Pero muy al medio. Tan al medio que fui 5. Y los que saben de fútbol, saben lo que significa ser 5. Los primeros años tuve un poco de juego, pero a la larga me volví un 5 de quite y toque. Para que se den cuenta mi última camiseta de babi - en aquellos tiempos jugaba dos partidos de babi los sábado y otro de 11 los domingos - tenía la 25 y decía "Almeyda". En referencia a mi ídolo. Sí, a pesar de que soy de Boca. La casualidad quiso que el primer partido de 11 fuera contra General Lamadrid, en la cancha de ellos, donde mi viejo jugaba cuando era chico. 

Fulbito en Villa Carlos Paz con el amigo Fafo y los chicos del camping. Me los banqué jugando durante toda la estadía y el último día no aguanté más: "Les hacemos partido". Jugamos Fafo, el chiquitín y yo contra los otros cuatro. Estuvo peleado, pero ganamos

Con dos o tres años de cancha de 11 el deseo de ser jugador pasó a ser un objetivo. Tenía varios compañeros de otras categorías de babi que jugaban en el club Lanús y con una "carrera exitosa" en cancha chica y cierta solidez en 11 todo indicaba que pasaría con facilidad la prueba. Sin embargo eso no sucedió. Y para mí fue una gran frustración. Volviendo en el auto con la cabeza gacha mamá me dijo: "Ayer a la noche recé y pedí que sea lo mejor para vos. Que si ser jugador de fútbol era lo mejor te fuera bien. Si no se dio es porque no tenía que ser y la vida te tiene preparada otra cosa". La memoria es misteriosa. Esta es una de las no muchas conversas que recuerdo con mamá y confiando en ella, creyendo que cada uno tiene un destino - o algo así - y, en contradicción a esto, intentando construir mi propio camino, espero y busco eso que me depara la vida. 

Desde ahí no volví a jugar como antes y mi "carrera futbolística" tomó la pendiente. Ya no me destaqué y fui uno más del equipo. Cuando no uno de menos. A los 18 años, en quinta, me dejaron libre de El Porvenir y mi viejo fue contundente: "Empezá a trabajar". Los dos primeros años como ex jugador fueron duros. Más de una vez soñé con que volvía a jugar y llegaba a primera. Mi imagen no era metiendo un gol, sino barriendo al enganche contrario contra el lateral y festejándolo con la tribuna. Bien populista! En esos primeros años tras colgar los botines volví al babi para jugar con amigos esporádicamente y ahí volví a destacarme. Ante el halago les explicaba que era lógico habiendo pasado casi 15 años con una pelota bajo la suela. 

Años después la pelota se volvió menos controlable. Y al no poder hacer cosas con la pelota que sí hacía un par de años antes la "número 5" se convirtió en una tristeza. Y al contarlo se me nota en la cara. Así también se acabó el fútbol esporádico: la pelota no se mancha. Aunque ahora que lo pienso recién hace dos años tuve una pequeña rutina de fútbol en la altura de Bolivia. Esa experiencia estuvo muy linda, pero ya es otra historia.

Charla técnica en Sorata (Bolivia) con el clásico rival: varones contra mujeres. Les re cabió. Las goleamos.

























Durante los últimos años y a finales de mi tercera década, repensando todo esto del fútbol descubrí que a lo largo de la vida uno es muchas cosas. Ser jugador de fútbol fue mi primera identidad. Al punto que no usaba zapatillas, sino botines. El olor a transpiración de las canilleras, de la Crema Spineda para los golpes y de la pomada para el cuero del botín me acompañaron durante casi 15 años. El trote alrededor de la cancha, el esquivar los conos, la adrenalina antes de salir a jugar, el grito de "gol", después del gol. Mientras en la adolescencia el resto escuchaba música, yo peloteaba contra un paredón.

Durante muchos años la pelota fue mi vida.

Claro que lo que cuento no es nada del otro mundo. Cualquiera que practicó básquet o hockey o volley de chico, y compitió, y soñó ser algo que al final no fue pasó por lo mismo. Uno dedica todos los primeros años de su vida a ese deporte. Y por eso no criticamos a los deportistas profesionales - salvo cuando no ponen huevo - porque sabemos el sacrificio de fondo, porque sabemos que nunca se quiere perder, porque sabemos que una cosa es decirlo y otra hacerlo, y porque sabemos que a diferencia de otras profesiones se tiene en frente a alguien que intenta hacer lo opuesto.

El que amó jugar el fútbol sabe que ver un partido no es lo mismo. Ni cerca. Sin embargo, a pesar de la tristeza, sigo encontrando un momento de disfrute que nunca a nadie había contado. En el medio de la rutina, cada tanto me pierdo en alguna plaza y me cruzo con un grupo de chicos jugando. El fútbol es omnipresente. Desde lejos los voy mirando y siempre la pelota se escapa. Ahí la redonda viene hacia mí o me pasa cerca, como hace 15 años atrás. El corazón se acelera. Meto trote. La paro. La piso una fracción de segundos. Pasan los años, pero la pelota bajo la suela siempre se siente igual. Toco y espero la devolución del pibe... 

"Gracias"

Fulbito en la Plaza de La Paz. Era un día de mierda. A la distancia mi viejo me dijo que jugara al fútbol que me hacía feliz. Volví de una entrevista y la plaza estaba vallada por una protesta. Dos chicos pateaban una pelota. Pedí jugar.

29 junio 2014

Boudou somos todos

Todos los argentinos sabemos que a principios del siglo XX la Argentina era conocida como "el granero del mundo" y que era una de las principales economías del planeta. La décima en PBI per cápita según Belini y Korol. Pero por alguna razón dejamos de ser un país pum para arriba. Y desde entonces la eterna pregunta que nos hacemos los argentinos es "¿Qué nos pasó?".


Tendremos un vicepresidente corrupto, pero es el vice que mejor toca la guitarra en todo el mundo. Y eso, las corporaciones y los poderes económicos intergalácticos no nos lo perdonan. Ahí la persecución a Amado Boudou.

"Roban, pero hacen". Yo era un pequeño estudiante de periodismo y me sorprendió la frase de mi amiga riogalleguense (o como sea el gentilicio). Cuestión que me estaba encariñando con la figura de Néstor Kirchner y el comentario no me cayó del todo lindo. ¿Cómo un tipo tan carismático podía haber robado en su pasado como gobernador?

En las elecciones de 2005 voté por Cristina Kirchner como senadora nacional por la Provincia de Buenos Aires. "La marcha peronista que se la metan en el culo muchachos", le dijo Aníbal Domingo Fernández al "pejotismo" -escuche el audio que es genial!- y con más del 40% de los votos se lo rompimos al duhaldismo y los barones del Conurbano. Ahora sí, cumpa. Ahora sí que iba a venir la nueva política. "La transversalidad", como la llamaba Néstor. O sea, los mejores componentes progresistas sin importar el partido político; los buenos de un lado y los malos del otro.

Sin embargo, los Kirchner -o sea, los buenos- ganaron, pero no fueron a buscar a los otros buenos. Al contrario, se fueron con esos malos a quienes les habíamos ganado. Se fueron con ese grupo de mafiosos que nos habían enseñado a fustigar. Y la verdad que me hizo mucho ruido que un bueno dejara de lado a los otros buenos y se fuera con muchos malos. Tanto ruido me hizo que me generó mi primera gran desilusión política. Y, como en el amor, nada peor que un despechado político.

La luna de miel de Néstor con los malos en 2005 coincidió con las primeras denuncias de corrupción sobre la gestión de los medios no oficialistas. O sea, de La Nación y de Perfil. Porque por aquellos años Clarín era un medio kirchnerista. Tan, pero tan, que hasta le hizo la campaña a "Cristina, Cobos y vos". ¿Se acuerda que Cobos se escribió con K y que la presi lo eligió como vicepresidente?

La cuestión es que en el medio del crecimiento económico aparecieron las primeras denuncias de corrupción. Y, de hecho, cualquiera que tenía un amigo en la función pública o un conocido en espacios de poder escuchaba algo sobre el comportamiento non sancto de los pingüinos. Igual por aquellos años la corrupción no importaba porque estábamos creciendo y había más trabajo. Y seamos honestos, ¿qué importaba que robaran si hacían? No sé si a usted le gusta el capo de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia. Yo no sé si me gusta (o si lo odio), pero en una nota de 2013 titulada "Periodismo de investigación" en el marco de la investigación del programa de Jorge Lanata sobre #LaRutadelDineroK dice algo bastante interesante:

"Gran parte de la audiencia no siempre está dispuesta a digerir el periodismo de investigación. Todos lo disfrutan cuando la economía empeora y la popularidad del gobierno es mayoritariamente negativa. Pero en los primeros años de cualquier gobierno exitoso sólo un núcleo reducido de la audiencia sigue valorando el papel de fiscal del poder que realiza el periodismo de investigación"

Y es verdad, ¿no? Si tenemos el bolsillo lleno -o al menos más lleno que antes- todos nos hacemos un poquito los boludos con la corrupción. Y ojo que tampoco lo critico. Lo puedo entender. Posta posta. Más aún con quienes sufrieron la hostilidad del neoliberalismo.


Amado Boudou y Cristina Kirchner en tiempos felices. El vicepresidente nos hace el Topo Gigio a todos los gorilas.

Yendo al tema que nos toca, no hace falta mucho para que nos caiga antipática la figura de Amado Boudou. Aime -como le decimos los amigos- militó en la UCEDE de Álvaro Alsogaray, fue formado en la ortodoxia neoliberal y de repente se volvió progresista y ascendió meteóricamente en el poder. No hace falta mucho: con sólo ser de centro-izquierda posta o creer que las cosas demandan más esfuerzo que sonrisas, guitarra y el apoyo de Hugo Moyano, uno puede sentir desprecio por Boudou. Espere, ¿posta no se acuerda que el camionero fue kirchnerista y se elogiaban mutuamente con Amado Boudou? Mire, mire!

Sí hay que reconocerle dos méritos: se aprendió la marcha peronista y se ganó la confianza de Cristina Kirchner. Algo nada fácil. A tal punto que CFK lo puso al frente del Ministerio de Economía y, sin ningún éxito, pasó a ser su candidato a Vicepresidente para las elecciones de 2011. Para ser justos deberíamos decir que el Gobierno señala a Amado como el responsable de la estatización de las AFJP. Eso es mucho. Aunque también deberíamos decir que es la versión oficial. En fin, para las presidenciales de 2011 ya se sabía bastante sobre la corrupción en el kirchnerismo. No era novedad.



Si alguien me pregunta a mí cuáles son los dos símbolos de la corrupción desde la vuelta de la democracia respondería: el argentino Carlos Menem y el brasileño Fernando Collor de Mello. Si solo tengo que centrarme en nuestro país digo: Carlos Menem y Amado Boudou. Y estaría bueno ver con el porcentaje que fueron re-electos el riojano y Cristina, cuyo candidato a vice fue Amado Boudou.

1994. Carlos Menem - Carlos Ruckauf:             44,94%

2011. Cristina Kirchner - Amado Boudou:         54,11%

Para muchos, el procesamiento dictado por el juez Ariel Lijo es un reflejo de un "fin de ciclo". Yo sería más cauteloso: todavía queda una instancia más de apelación y las presiones del Ejecutivo pueden surtir efecto. Recordemos que Amado ya limpió al entonces Procurador General Estaban Righi, al juez federal Daniel Rafecas y al fiscal Carlos Rívolo. Digo, para que la gilada ahora no salga a decir que el procesamiento de Boudou muestra que la Justicia nunca fue presionada por el kirchnerismo.

La cuestión es que Boudou fue procesado y cualquiera que haya leído los indicios que lo vinculan con el caso Ciccone o visto la entrevista en TN habrá notados que para el Vicepresidente hay demasiadas casualidades. Todas, de hecho. Es bastante obvio que utilizó su poder político para hacer negocios sucios. Ahora bien, yo me hago una pregunta que la quiero compartir: ¿en un régimen hiper-presidencialista es posible que el vicepresidente se haya cortado solo para comprar "la fábrica de hacer billetes"? ¿Realmente CFK no sabía absolutamente nada? ¿Por qué Cristina lo bancó tanto?

Tal vez, con miras a las próximas presidenciales deberíamos observar nuestro comportamiento electoral en los períodos de crecimiento económico y preguntarnos si realmente vale la pena el "Roban, pero hacen"Quizás observando que a los argentinos no nos importa elegir gobiernos corruptos con tal de que haya crecimiento económico podamos responder "¿Qué nos pasó?".

23 junio 2014

¿Kike es yeta?

Una de las cosas más lindas del mundial son las publicidades y en la puja entre las dos grandes marcas deportivas hubo una victoria por goleada de Nike. El primer spot de la serie se denómino Winner Stays y se volvió viral en las redes sociales. La segunda publicidad fue un dibujito genial al estilo "Metegol" que se llamó The last game. Tan genial que hasta nos lo fumamos en inglés. Ahora bien, miremos cuáles son las figuras de Nike y cómo es su desempeño en la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014.


Afuera antes del Mundial

Zlatan Ibrahimovic: el seleccionado de Suecia ni siquiera ingresó a la Copa del Mundo al perder el repechaje contra Portugal. En aquel partido el ego de Zlatan se cruzó con el ego de Cristiano. Tras la frustación, el sueco se depachó: "Un mundial sin mí no vale la pena verlo".

Franck Ribéry: el hábil mediocampista del Bayer Munich y la selección francesa se perdió el Mundial por una lumbalgia en la espalda y su negativa a infiltrarse. El médico de los Bleus sentenció: "Franck tiene miedo a las inyecciones".

Afuera en la Primera ronda

Andrés Iniesta: la selección de España ha sido la gran decepción del torneo quedando afuera en la primera ronda tras perder por 5 - 1 con Holanda y luego con Chile. Al igual que sus compañeros, el "cerebro" nunca alcanzó su nivel.

Wayne Rooney: Inglaterra fue la segunda decepción después de España. El "chico malo" metió un gol, pero su nivel estuvo por debajo del que lo llevó a ser el histórico delantero del Manchester United.

Cristiano Ronaldo: tras la paliza con Alemania, Portugal zafó de quedar eliminada contra Estados Unidos gracias a un gol en tiempo suplementario. En el último partido contra Ghana los lusos ganaron, pero la figura de Nike y el Real Madrid y sus compañeros quedaron fuera del Mundial por diferencia de gol.

Afuera en Octavos

Tim Howard: en primera ronda su selección ganó contra Ghana, empató con Portugal y cayó ante Alemania. Con cuatro puntos compartió el segundo puesto con los lusos, pero pasó de ronda por diferencia de gol. En octavos enfrentó a Bélgica y fue figura: se convirtió en el arquero con más atajadas en la Copa del Mundo al tapar 16 tiros. Pero no alcanzó. Una pena. Los belgas ahora enfrentarán a Argentina.

Afuera en Cuartos


Neymar: el seleccionado brasileño pasó a semifinales tras vencer a Colombia con un triste 2 a 1. Sin embargo la alegría no fue total porque el crack paulista sufrió la fractura de una vértebra lumbar tras una buena murra del defensor Juan Zúñiga y se perderá el resto de la Copa. Para ser sinceros, no creíamos que la mufa de Kike podría llegar a tanto. Al respecto, la "corpo de la pipa" estaría planteando una teoría conspirativa que reza que el colombiano usa los Adizero F50 y Adidas lo habría enviado a lesionar al delantero brasileño.

Afuera en Semifinales

David Luiz: Brasil era uno de los favoritos para ganar la Copa. Tras ser primeros en su grupo, vencieron al vecino y angosto país, o sea, Chile, por penales. En Cuartos escratch le ganó 2 a 1 a Colombia y David Luiz clavó un golazo de tiro libre. En semifinales, el defensor del peinado-anti-fútbol era la máxima figura de lverdeamarela en cancha ante la lesión de Neymar y la doble amarilla de Thiago Silva. Se comieron siete. Casi "zapatero". Kike no sólo mufó a David Luiz, que pasará a la historia por haber sido el capitán del equipo brasileño que sufrió la peor paliza en un Mundial, sino también a la selección que viste. 

Como quería Brasil, el "maracanazo" quedó en la historia. Gracias por el fútbol Kike.



David Luiz. El último enyetado por Kike. Pasará a la historia por haber sido el capitán del seleccionado brasileño que sufrió la mayor paliza en la historia de todos los mundiales. Una pena. Foto: Reuters

21 junio 2014

Conversa Gramsciana con Daniel Campione (Parte II)

En esta segunda parte, le pregunté a Daniel sobre la aplicación de la categoría "reforma intelectual y moral" a las demandas durante la Guerra del Gas en octubre de 2003 y conversamos sobre la importancia de lo étnico en Bolivia y su consecuente "quilombo teórico". También hablamos sobre los conceptos de "Estado" y "Bloque Histórico" en Gramsci que afortunadamente coincidían con mis lecturas - esto no es menor para mí dada las infinitas interpretaciones del intelectual sardo. Finalmente Daniel me hizo unos aportes sobre la aplicación del concepto de "Sociedad de tipo Oriental" en la Bolivia anterior a 1952 y me aclaró la importancia de analizar los cambios en la "estructura economíca" en caso de utilizar el concepto de "bloque histórico".

Cuando leí las categorías de “movimiento nacional-popular” y “reforma intelectual y moral” en el cuaderno “Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado Moderno” no les presté atención. Mis lecturas sobre ellas se dan a través de Ernesto Laclau en “Hegemonía y estrategia socialista”. En Bolivia, cuando fue la Guerra del Gas en 2003, la “Agenda de Octubre” reclamaba la nacionalización de los hidrocarburos y la Asamblea Constituyente. Mientras que los campesinos reclamaban por la hoja de coca y contra el imperialismo estadounidense. Esos reclamos, ¿podrían entender como una “reforma intelectual y moral” siguiendo la lectura de Laclau de “principio unificante” de la voluntad nacional-popular?
Sí, pero depende de qué llamemos “principio unificante”. Son como articuladores. Mariátegui hablaba del “mito” que era la revolución socialista. La idea era que los indios peruanos a través de un trabajo de concientización muy complejo llegaran a adoptar la revolución socialista como “mito”. O sea, como idea estructuradora, como un “vamos hacia allí”. En estos últimos años, en lo que va de este siglo y los últimos años del anterior, la “revolución socialista” no opera como mito fundante así como así. Pasaron muchas cosas que debilitaron la presencia de esto.
En la primera “Semana de Estudios Gramscianos en Argentina” del año pasado usted dijo que había que perderle el miedo al concepto de “revolución”.
Claro. Para mí hay que rescatarlo. Lo que pasa es que no se lo puede colocar en la misma significación que tenía en los años 70 como la unificación de todo, como la “patria socialista”. De una manera o de otra, las ideas de “revolución” y de “socialismo” precedían a todo. Se podían asociar con patria, nación o nacionalización. El tema con los principios de nacionalización de los hidrocarburos, Asamblea Constituyente que refunde a Bolivia, la defensa de la hoja de coca y en contra del imperialismo estadounidense están en dos registros diferente. La nacionalización de los hidrocarburos es una propuesta de los regímenes nacional-popular latinoamericano de siempre. Pertenece al repertorio de los regímenes nacional-populares, desarrollistas y distribucionistas, pero claramente no son socialistas. Más allá de no ser socialistas, no implican una ruptura con el sistema imperante. Incluso ni con el propio régimen político. Ahora, la reivindicación de la Asamblea Constituyente es algo innovador porque es tomar la idea de que es expresión de un poder constituyente popular. Es como una nueva Constitución como fundante de un poder del pueblo cualitativamente diferente a todas las anteriores. La Constitución como herramienta para la formación o la creación de una nueva democracia. Eso tiene una fuerza nueva. No estaba. Otras reformas constitucionales anteriores como la de Perón, el impulso era la reelección de Perón. No era una Asamblea Constituyente que era elegida con métodos absolutamente nuevos que daba lugar a sectores sociales que nunca habían entrado en una Asamblea Constituyente en el Parlamento y además era un poder constituyente soberano que no reformaba la Constitución anterior, sino que fundaba una Constitución nueva. Eso es nuevo. Y este tema de la hoja de coca, una relación distinta con la tierra, la Pachamama y un ecologismo andino y peculiar que no es el mismo que el Occidental -no es Greenpeace ni nada de eso- también es una problemática que viendo el propio proceso boliviano -la nacionalización de los hidrocarburos ya era un tema de la revolución boliviana de 1952- son antitéticos con la revolución del ’52. En la Revolución del MNR, como cuenta el “Che” Guevara, cuando los indios iban al Palacio de Gobierno lo primero que hacían era aplicarle piojicidas. La reivindicación es la del “campesino” y no del “indio”. En un país de dominio étnico indio-mestizo tan fuerte como en Bolivia, se tomaba como sujeto social al campesino y no al indio.
Eso es muy criticado hoy en día por las comunidades aymaras y quechuas porque se quiso cambiar la categoría étnica por una categoría económica. Esto cuestionaban los kataristas en los ’70.
Porque aparte en el fondo de eso había una ideología asimilacionista. Los indios tienen que dejar de embromar con eso atrasado, primitivo, precapitalista de lo indígena y además con un costado positivo, es decir, no dividamos a la clase explotada entre indios, mestizos y blancos. Pero el resultado era que lo étnico quedaba bastante sepultado y la concepción de la naturaleza más todavía. En Bolivia se hace la reforma agraria en el 53, pero es una reforma no con el sentido de Mariátegui de “la comunidad como base”, sino la idea de la propiedad familia.
Incluso buscan desarrollar el capitalismo en Santa Cruz de la Sierra.
Claro porque la reforma agraria era visto como una transición en función de realizar una revolución democrático-burguesa. O sea, era una transición hacia el capitalismo porque Bolivia tenía que pasar por una fase capitalista que no se podía saltear. Entonces en un país atrasado, dependiente, con resabio pre-capitalista de todo tipo, se necesitaba el capitalismo. Lo que está en la estela de lo que planteaba años antes Haya de la Torre para el Perú en debate con Mariátegui. Esta idea de reivindicar lo étnico y lo agrario no con un sentido europeo. Esto es nuevo porque trata de conjugar, con una complejidad enorme, la idea anticapitalista con la perspectiva étnica. Y más importante también es pensar a la sociedad dividida no sólo en clase, sino también en lo étnico. Y esto genera contradicciones muy importantes porque si uno aplica lo étnico como un criterio absoluto el que es “indígena”, pero es “capitalista”, igual es “hermano”; y el otro no es “hermano” porque es “obrero” (NdeR: aunque no parezca, esta cita está bien escrita).
Es un gran quilombo teórico.
Claro, arma unos descalabros interesantísimos. Con mentalidad cartesiana uno podría decir: “Perfecto. Entonces atravesamos la idea de clase con la de étnica y sólo cuando coincide la etnia con la clase y la clase con la etnia los consideramos del mismo”. Terminamos empeorando la cosa. Otra podría ser decir que nuestra comunidad étnica abarca solo aquello que aparte de ser indio están en las clases subalternas y nos vinculamos de otra forma. Pero con estrecha fraternidad con aquellos que, siendo de nuestra clase, no pertecen a nuestra etnia. Como decía un profesor que yo tenía: “Fácil de decir, difícil de hacer”. Creo que son principios de registros históricos y culturales distintos. Uno recupera algo que viene, al menos, de los años ’40 y el otro articula problemáticas nuevas. A mí un tema que me da mucho para pensar es el tema de las “naciones indígenas”. Porque la “nación” es una concepción europea -si las hay- y es del siglo XVIII -y algunos la remontan al siglo XVII con la Paz de Westfalia-. La idea de “nación” era la de “Estado-nación” donde el Estado era el sustento jurídico-político de la comunidad nacional. La idea de “Estado Plurinacional” ya es complicada, pero tiene otra complicación mucho mayor: cómo es que a estas comunidades que existen desde cuando nadie existía que iba a haber algo llamado “nación” ahora son naciones. Con una perspectiva crítica uno podría decir que esta es una noción europeizante, se están equivocando. Podrían ser etnias, tribus, comunidad agrarias o como lo quieras llamar, pero no naciones. Además hay otro problema que plantea Álvaro García Linera y es que los que son blancos, ¿qué? ¿Esos son los de nacionalidad boliviana? ¿Son europeos?
La categoría de “mestizo” también.
Lo de “mestizo” termina de pudrir todo.
Porque encima ahora la categoría de “mestizo” es  utilizada por los sectores de derecha para “desindianizar”.
En México ser “mestizo” es aspirar a ser integrantes del sector dominante, que en buena medida lo son, en México los blancos son minoría -hasta en el núcleo mayor de la clase dominante- por lo menos en el Valle Central y en el sur. Pero el mestizo busca todo el tiempo la diferenciación con lo indio. Hasta en el nivel de lo ridículo: muchas mujeres mestizas no se depilan las piernas para demostrar que tienen pelo y no son indias porque las indias son lampiñas. Lo mestizo complica aún más. Suponiendo que en esa batalla étnica lograrán que los mestizos se pensaran como indios, pero con los blancos qué hacemos. Es complejo. En América hay un componente étnico fuerte: “Tengo la piel oscura o la tengo clara; soy descendiente de gente que vino del otro lado del Atlántico o de los que hace miles de años están acá”. Para eso dentro de la tradición marxista de la primera mitad de siglo XX, puede ayudar mucho más Mariátegui que Gramsci. A pesar de que Mariátegui piensa influido por el marxismo italiano de la época y por el primer Gramsci que había llegado a conocer. Mariátegui es el más italiano de los marxistas latinoamericanos importantes, previo a la generación de los ’60. La generación de los ’60 están todos italianizados por Gramsci y otros por Galvano Della Volpe y Lucio Colleti. Ahora, de la época de Mariátegui, el más italianizado, el más gramsciano era él.
Atilio Borón en el prólogo a “Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana” dice que Mariátegui es el “Gramsci de Latinoamérica”.
A mí no me gusta eso de decir que tal es “Lenin de tal lado”…
Bueno, muchos dicen que Gramsci es el Lenin de Occidente.
Claro. Y Largo Caballero era el Lenin español. Y Haya de la Torre quería ser el Lenin peruano. Mariátegui es Mariátegui. Es el pensador más importante de la historia del Perú y uno de los más importantes de Latinoamérica. Pero tiene el parentesco con Gramsci de un marxismo poco economicista y un marxismo no materialista. Y de un marxismo que incorpore el elemento folklórico y religioso a su corpus y no se lo regala a la burguesía. Eso viene de Gramsci. Y está en Mariátegui y está en la Bolivia y en la Venezuela actual.
La última parte, y la más conflictiva, es sobre mi propuesta teórica. A partir de la construcción de hegemonía en Bolivia, intenté fusionar las categorías de “Estado” y “bloque histórico”. El concepto de “bloque histórico” aparece en “El materialismo y la filosofía de Bendetto Croce”, pero también lo estudié a partir del texto de Hugues Portelli “Gramsci y el bloque histórico”. Entonces dividí la construcción de hegemonía de los pueblos indígenas-originario-campesinos en Bolivia a partir de bloques históricos desde una concepción estatal de Gramsci. Si bien yo no lo leí en “Los Cuadernos”, muchos teóricos llaman a la concepción de Gramsci como “Estado integral” o “Estado ampliado”.
No, él no usa ninguna de las dos palabras. Son interpretaciones secundarias. Creo, porque con tantos borradores es difícil.
Gramsci define al Estado como “Sociedad Política + Sociedad Civil”.
Lo que pasa es que en algunos textos dice “Estado es igual a Sociedad Política más Sociedad Civil”, pero en otros “Estado” es sinónimo de “Sociedad política”. Y se podría decir que la “Sociedad Política” y la “Sociedad Civil” a traviesan en ambas direcciones el “Estado”. Es decir que hay “Sociedad Civil” subsumida en el “Estado”. Y hay “Sociedad Política” latente en la “Sociedad Civil”, que es como decir que desde la “Sociedad Civil” se puede construir “Sociedad Política”. Esto en el caso del fascismo es claro. El fascismo construye una fuerza armada y gana una semi-guerra civil sin utilizar el aparato del Estado. O con un auxilio secundario del aparato del Estado. Ahí una “Sociedad Política” fuera del Estado formal.
Una de mis interpretaciones de “hegemonía” ligada a lo que es el Estado la pienso como una construcción de poder en la “Sociedad Civil” para luego poder llegar a la “Sociedad Política” a través de una “guerra de trincheras” en lugar del “ataque frontal”.
Es complicado porque la “guerra de trincheras” se da en la “Sociedad Civil”, pero se mezcla todo el tiempo la idea jurídica y formal de “Estado”, y la idea de Gramsci de “Estado”, que son diferentes. Con eso hay que tener mucho cuidado para razonar esto. Porque nosotros, ¿qué tenemos en nuestro sentido común -e incluso en el sentido común sofisticado? Predomina claramente aquella concepción “Estado” del que hablamos todos los días que es el “Estado” definido en términos jurídicos Formales: el “Estado” conformado por los tres poderes, por la policía, por el ejército, por las empresas del Estado. El “Estado” como un conjunto de aparatos que son de propiedad pública, que son distintos a la propiedad privada. Para nuestra noción de sentido común el “Estado” es una cosa y la “Sociedad Civil” es otra. Para Gramsci no. Para él el “Estado” está compuesto por la “Sociedad Civil” que, en términos jurídicos-formales puede ser Estado o puede ser sociedad no estatal. Porque los medios de comunicación son “Estado” para Gramsci sean privados o públicos porque son órganos dedicados a la justificación, reproducción y defensa del orden social. Entonces Clarín es “Estado” para Gramsci por más que se agarre a patadas con el “Estado” en sentido jurídico-formal.
Pero Clarin sería “Estado” en tanto “Sociedad Civil”.
Claro. Además algo que toma Louis Althusser y Nicos Poulantzas. Althusser destaca que dentro de los mismos “aparatos ideológicos del Estado” hay funciones de consenso y de coerción. Forzando un poco la cosa se podría decir que dentro de los mismos aparatos hay “sociedad política” y “sociedad civil”: la escuela enseña pero también disciplina; el ejército disciplina, pero también enseña. Para todo esto hay una idea epistemológica, que después se extendió, pero es bastante original en Gramsci que es la diferencia entre “separación real” y “separación analítica”. Gramsci dice todo el tiempo: “Esto es separable analíticamente”. Pero nadie ve una estructura desnuda, nadie puede percibir una estructura. Y por eso Gramsci discute con el propio materialismo porque dice: “No percibimos más allá de nuestro sentido. No hay una verdad objetiva cuya existencia podamos aproximar más allá de nuestras percepciones”. Y las clasificaciones y separaciones son en general analíticas. No de una realidad que está en un más allá determinado. Lo de “estructura” y “superestructura” es una distinción analítica. No reconstruible en términos de realidad palpable.
En mi planteo teórico, y que tengo que justificar en mi tesis, señalo que dentro de la construcción de hegemonía del movimiento indígena a lo largo de la historia boliviana se podría dividir en tres bloque históricos. Un primer bloque histórico iría desde la conquista española (1533) hasta la revolución boliviana (1952) entendiendo que el indio estaba invisible porque no participaba ni en la “sociedad política” ni en la “sociedad civil”, o sea, estaba, pero era invisibilizado a partir de los tributos por ser indígenas…
Aparte, lo que ocurría en esa época era que Bolivia era todavía una sociedad de tipo oriental. Se podría sostener eso. Porque todavía no había un régimen parlamentario consolidado, los partidos políticos recién surgían. El Movimiento Nacionalista Revolucionario es un avance en un sentido de ampliación de la “Sociedad Civil”, pero en una sociedad todavía muy empobrecida, con un nivel de analfabetismo alto.
¿Podríamos decir que el Estado del ’52 intentó crear una “Sociedad Civil” también?
O significó una ampliación de la “Sociedad Civil”. Porque no es que haya “Sociedad Civil” o no. Gramsci lo que dice de Oriente es que “la sociedad civil era primitiva y gelatinosa” no dice que no había.
Con esto que usted dice de “ampliación de la Sociedad Civil”, yo entiendo justamente que con el Estado del ’52 el indígena se hace presente en la “Sociedad Civil” a partir de la eliminación del pongueaje y los trabajos obligatorios, eliminación de tributos, con la reforma agraria y la propiedad. Manuel González Prada señala que la propiedad cambia la mente de las personas. Y más en Estados liberal. Justamente con el Estado del 52 cambiamos de un Estado liberal al capitalismo de Estado.
Lo que pasa es que este es un programa de reforma democrática en contra del pre-capitalismo. Es un programa de reforma absolutamente compatible con el capitalismo. Por nuestra tradición latinoamericana solemos pensar que “reforma agraria” es confiscar, enfrentados a oligarquías que no quieren ceder ni media hectárea y se vuelve una medida revolucionaria que parece anticapitalista. Ahora, ¿es una medida anticapitalista? La primera reforma agraria moderna es la francesa y es hecha por la burguesía contra el feudalismo ganándose el apoyo de los campesinos, pero a su vez generando condiciones para un mayor desarrollo burgués en el campo. Lo del 52 tiene bastante que ver con eso. Y te aconsejo sobre las reformas agrarias en México. Porque ahí se ve cómo van pasando de un concepto a otro de reforma agraria, partiendo de un punto de vista muy liberal capitalista a otro más socializante en la época de Cardenas. En Bolivia hay un proceso con punto de contacto.
En el segundo “Bloque histórico” planteo que el indígena ingresa a la “Sociedad Civil”, se vuelve un ciudadano con derechos, y luego de no tener participación política en una primera etapa a fines de los 80 comienza a tener participación política, pero de modo subalterno.
Yo no me acuerdo: ¿Bolivia es como Perú que durante mucho tiempo tuvo prohibido el voto a los analfabetos y por lo tanto los indios no votan?
Justamente señalo que en el primer “Bloque Histórico” no formaban parte de la “Sociedad Civil” porque no podían votar por analfabetos y las mujeres tampoco por una cuestión de género. Entonces para mí el sufragio universal en el Estado del 52 es una condición más para señalar que los indígenas ingresan en la “Sociedad Civil”. Y desde mi visión, el último “Bloque Histórico” se iniciaría en el 2005 cuando el indígena, ya presente en la “Sociedad Civil” ingresa en la “Sociedad Política” no de modo subalterno como había sido en la época del 90 con legisladores y un vicepresidente indígena. Entonces, desde una mirada estatalista e indigenista, en este último “Bloque Histórico” los indígenas pasarían a actuar en la “Sociedad Política” a través de la llegada de Evo Morales al poder.
Está bueno. Ahora para tomar la idea de “Bloque Histórico” en la tradición de la interpretación que me parece más sólida de Gramsci habría que correlacionar estos avances hacia el poder político, con los avances en términos económicos-sociales. Me parece que eso es lo que más da sentido a la idea de “Bloque Histórico”: la correlación entre la transformación económica y la transformación político-cultural. Correlación que es más que correlación, es una articulación inescindible, pero ver cómo avanza ese conjunto. O sea, no con el concepto tradicional de “base-superestructura” donde explicás por qué los cambios económico-sociales dan lugar a los cambios político-culturales, sino la interrelación inescindible entre un punto y otro, no dejarse subsumir por el plano político, más visible, y ver qué ocurre con lo otro. Y además qué ocurre con el rol del Estado. Porque yo creo que una cosa que hay que superar en todos estos procesos es la lectura “Estado versus mercado”, según la cual, el Estado está del lado del pueblo y la nación, y el mercado, en contra. Y no. El Estado puede asumir un rol distinto.
Y me parece que en la etapa más “inteligente” del neoliberalismo van unidos.
Claro. El Estado actúa siempre. Como explica el libro ya clásico de Karl Polanyi, “La gran transformación”, el mercado libre es una construcción estatal. Sin Estado no se hubieran podido hacer las reformas que llevan al “natural”, en términos de la ideología liberal, mercado libre. El Estado siempre actúa en el comando de un proyecto en relación con un proyecto social de sectores que tienen una producción intelectual y una noción del mundo que a su vez se asientan en una dominación de clase. Porque la divergencia fuerte que hay entre el pensamiento de Grasmci y el de Laclau es que Gramsci dice que las clases dominantes pueden hacer múltiples concesiones, pero nunca hasta dejar de lado el plano económico-corporativo. Es decir, pueden conceder, conceder, conceder, pero mientras no entre en problema con su propia propiedad de los medios de producción. El Estado siempre tiene que tener claro que el “Estado” es una relación social que articula relaciones sociales que se originan -como dice Mabel Thwaites Rey- en, con, contra y más allá del Estado. El posicionamiento Estado-Sociedad es muy complejo y variado.
Esto que usted me dice sobre el avance económico lo intenté hacer. Y al intentarlo también pensé que me demandaría un estudio aparte. Entonces intenté articularlo de modo fácil y simple con “economía liberal”, “economía de Estado”, “economía neoliberal”.
Una forma de seguirlo en nuestros países a través de las distintas formas de propiedad que se dan. Acá vos tenés formas de propiedad pre-capitalista, capitalista, estatal, cooperativista, comunitaria-indígena. Tenés un abanico de posibilidades que se van combinando y articulando todas.  Y ahí es muy interesante tomar el tema de “formación económico-social” porque acá, claramente, lo que tenés que seguir es, dicho en términos tradicionales, qué modo de producción es dominante en este estadio.
El artículo 306 de la nueva Constitución habla de “economía plural” que está constituida por las formas comunitaria, estatal, privada y social cooperativa.
Seguramente la propia Constitución explícita o implícitamente incluye varias formas de propiedad diferente.
De hecho una de las contradicciones que tienen ahora es con la minería. Si va a ser estatal o a partir de las cooperativas.
Los que han inventado un desbarajuste interesante con los distintos modos de propiedades son los chinos. Pero en otro contexto porque ellos salen de un modelo de propiedad estatal hacia el capitalismo. Ese seguimiento de las distintas formas de propiedad y tratar de ver un poco cuánto hay de lo que la constitución dice y cuánto está transitando en la realidad.


Daniel Campione, de camisa blanca, en la mesa “Crisis y hegemonía, en tiempos de Gramsci y en los nuestros” durante la Semana de Estudios Gramscianos en Argentina. De izquierda a derecha: Alberto Filippi, Horacio González, María López y Giuseppe Vacca.