18 mayo 2017

Temer al neoliberalismo

Con la victoria electoral de Mauricio Macri en Argentina en noviembre de 2015 y el golpe institucional de Michel Temer y Eduardo Cunha en Brasil en mayo de 2016, el modelo neoliberal volvió a tomar impulso en la región tras su hegemonía en el último cuarto de siglo XX.

De este modo, un año después del impeachment, la caída del corrupto Michel Temer no es sólo una derrota de la élite económica brasileña -que es la más rancia y racista de la región-, sino de toda la élite regional que apoyó este golpe comenzando por la Argentina que fue la primera en avalarlo.

Así lo titulaba el diario español El País: "Macri, gran apoyo de Temer en un continente en pleno giro ideológico". Por su parte, la Canciller, Susana Malcorra, señalaba: "Ante los sucesos registrados en #Brasil, el Gobierno Argentino manifiesta que respeta el proceso institucional que se está desarrollando".

"Al presidente de Brasil, que me quería hacer un regalo por mi cumpleaños (mañana), le pedí que sea una agenda concreta para poder desarrollar ambos países", reveló Macri. Fuente: Big Bang News.

Un año después las cosas cambiaron. Miren qué "sorpresa": mientras los medios "independientes" te reventaban la cabeza con Venezuela, cayó Temer. Una sorpresa... ¿Una sorpresa? Si Temer es un aliado de Macri y Nicolás Maduro es un enemigo político, ¿a quién beneficia que los medios te repitan todo el tiempo el desastre de Maduro? ¿A quién beneficia que los medios hayan escondido la catástrofe de Temer? ¿Usted se enteró de la enorme huelga general de Brasil del 28 de abril? ¿Hoy los medios argentinos le hablan de la alianza regional entre Temer y Macri? Le voy a decir algo que los medios nunca dicen cuando hay una protesta contra el Gobierno de Cambiemos: "Éste es un año electoral".

¿Qué pasó ayer? El poderoso multimedios O Globo dio a conocer una grabación en la que un empresario recibía dinero de Temer para silenciar a Cunha que está en prisión.


Los invito a hacer unas lecturas:

A. Brasil es la economía más grande de Latinoamérica, pero también es una de las más desiguales. ¿Qué significa esto? Que hay poquitos muy millonarios y muchos muy pobres. Crecimiento económico no significa ni desarrollo ni vivir bien. En este marco, ¿qué hizo Lula Da Silva? El gobierno de Lula no fue formidable, pero, simplemente, distribuyó un poco de dinero entre los más pobres. Y para los más humildes que siempre fueron invisibles para el Estado, eso es un montón. Mire este mapa electoral de las últimas elecciones: el norte de Brasil, más pobre que el sur, votó por Dilma Rousseff.

Conclusión A: por esto es que Lula tiene chances de volver a ser presidente a pesar de las serias denuncias de corrupción en su contra.

B. Con la vuelta del neoliberalismo a Brasil, Temer, Cunha y Serra les tiraron el ajuste a las clases medias y populares. Mientras aumentó la desocupación y la pobreza, intentaron subir la edad jubilatoria. Hace un mes, una encuesta de Datafolha informaba una aprobación del 9% y un rechazo del 61%. Igual o peor que el Gobierno de Nicolás Maduro.

Conclusión B: por esto es que Lula tiene chances de volver a ser presidente a pesar de las serias denuncias de corrupción en su contra.

C. Antes del golpe, Michel Temer era el Vicepresidente de Dilma Roussef. Mientras que en los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT), el partido de Lula y Dilma, hubo corrupción.

Conclusión C: si los Gobiernos posneoliberales -aquellos que los medios suelen llamar "populistas"- realmente quieren ser transformadores no pueden pactar con partidos neoliberales ni ser corruptos. Si regresa al poder, Lula tiene la posibilidad de modificar esto.

D. La denuncia contra Temer la hizo O Globo, el Clarín de Brasil y uno de los principales arquitectos del golpe de Temer y Cunha contra Dilma. El apoyo de los medios dominantes a los gobiernos antipopulares no es ad infinitum.

Conclusión D: el riesgo de los gobiernos que favorecen a las minorías en detrimento de las mayorías es que terminan dependiendo de los medios dominantes. Por esta razón, Macri no para de darle negocios a Clarín: Ley de Medios, 4G, Nextel o el negocio del fútbol. Así, ante el fracaso económico, el Gobierno de Macri es un gobierno débil y debería tomar agenda de lo que está ocurriendo en Brasil.

E. Tras la derrota del banquero Guillermo Lasso en Ecuador frente al candidato de Rafael Correa, la caída de Temer es la segunda derrota del neoliberalismo latinoamericano en el año.

Conclusión E: la victoria o derrota del macrismo en Argentina serán fundamentales para el modelo neoliberal y la correlación de fuerzas en la región.

El 12 de mayo aconteció en Buenos Aires una gran protesta en defensa de la Universidad Pública,
sin embargo para Clarín esto no fue noticia de tapa y describía a Temer como "un giro para Brasil".

06 abril 2017

El paro y el fastidio

Hoy, en una Argentina de 40 millones de personas, cinco tipos cuyos nombres desconocemos pararon el país. No lo hicieron solos, por supuesto, sino que contaron con la inmensa complicidad de la mayoría de los medios opositores que fogonearon el paro desde el primer día del nuevo Gobierno.

La imagen del fracaso: la 9 de Julio repleta de gente que no quería parar y fue a trabajar. Foto: Agencia Paco Urondo

La protesta es inexplicable: en su primer año y medio, el Gobierno de Mauricio Macri ha disminuido la pobreza, el hambre, el desempleo y la desigualdad entre pobres y ricos. El consumo no para de subir: los nutricionistas alertan sobre los casos de ácido úrico producto del aumento del consumo de carne, mientras que el conejito de Nesquik y el tigre de Kellogs ya alertaron que no alcanzan a producir ni tanto chocolate ni tantos copos de maíz para tantos litros de leche.

Realmente insólito.

Por todo esto, hoy millones de personas madrugaron para ocupar sus puestos de trabajo, pero, no me va a creer: no pudieron. Ocurrió algo inesperado: los trabajadores del transporte se ampararon en la Constitución -¿desde cuándo importa la Constitución en una república?- para parar. Peor aún, también hicieron piquetes algo que la Constitución no permite. Y pasó algo increíble: a pesar de que millones de trabajadores se morían de ganas de ir a trabajar, no pudieron llegar a sus puestos de trabajo. ¡Escalofriante!

En la Argentina del "Sí, se puede", del "Querer es poder", del "Si sucede, conviene" (?), de "El que no trabaja es porque no quiere" y de "El que es pobre es por vago", simplemente no pudieron llegar a sus puestos de trabajo. A pesar de que se sabía del paro hace 22 días no tuvieron tiempo para organizarse: no pudieron caminar, no pudieron tomar un remís, no pudieron tomar un taxi a pesar de que muchos circulaban vacíos, no pudieron ir en auto, ni en moto, ni en bici, ni sumarse al auto de un vecino, ni subirse a una bicicleta amarilla gratuita del Gobierno. No pudieron.

Pero no todas son malas en la Argentina del futuro. Quienes sí vivieron su propia revolución de la alegría fueron los que tuvieron que ir a sus puestos de trabajo. Una felicidad similar a cuando Argentina le ganó a Holanda por penales. No es que tuvieron que trabajar porque tomaban presentismo en la administración pública o porque les "sugirieron" no faltar o porque no querían enojar a sus jefes o porque forman parte del más del 30% de trabajadores informales que tienen miedo de perder el trabajo. Tampoco sintieron envidia de sus amigos y familiares que no trabajaban. No. Al contrario. Fueron porque quisieron. Estaban felices y miraban con pena la silla vacía del que no pudo ir a trabajar.

Quien también vivió con pena el paro fue el Presidente. Muy temprano intentó ir al comedor "Cartoneritos" de Lanús para solidarizarse con quienes sufrieron la represión y con la mujer que perdió su embarazo, pero no pudo por el piquete. Las vueltas de la vida lo dejaron en el World Economic Forum con millonarios herederos del mundo que esperan invertir en Argentina para producir mercancías con trabajo argentino para nuestros bolsillos llenos. No le crea a quienes dicen que sólo han llegado capitales para la especulación financiera.

Peor aún, el mismo día del primer paro general contra un Gobierno que comenzó hace sólo un año y medio, el Poder Judicial le ordenó al Poder Ejecutivo cumplir con el artículo 10 de la Ley de Financiamiento Educativo (Ley 26.075) sancionada por unanimidad por el Poder Legislativo en 2006. Una ley que hasta el actual Ministro de Educación había votado. ¿Desde cuándo ocurre esto en una república?

Finalmente, un último grupo de los que no pudieron ir a trabajar optó, con tristeza, ir a las plazas o disfrutar del bello día de sol como si fuera un domingo. No se los veía tan tristes, es verdad. Pero debían estarlo.

"La utopía está en el horizonte", decía Galeano. Pero, por favor, para poder alcanzarla no hagamos paro. O, al menos, que haya paro, pero con transporte. Hasta que llegue ese día, sigamos teniendo esperanza.

Nota del Redactor: expresada toda esta ironía, así como he señalado una y otra vez mi apoyo a todos los paros, gobierne quien gobierne, deseo expresar también mi respeto a la coherencia de quienes no paran nunca, gobierne quien gobierne. La Argentina, la democracia y el debate político también necesitan coherencia y honestidad intelectual.

03 abril 2017

Sobre el #1A y sobre la calle

Para mí -y para muchos- la democracia no es sólo votar. Es más que eso. Y justamente por esa razón defiendo todas las movilizaciones y protestas -salvo algunas excepciones radicales- me gusten o no. Creo que apoyar unas y cuestionar otras significa un acto de intolerancia hacia el que piensa diferente. Y más cuando marchan miles de personas.

También creo que para opinar de una protesta o una marcha en sí misma hay que estar ahí. No se puede opinar de una marcha mirando la tele o leyendo los titulares del diario. La mayoría de los medios muestra u oculta las marchas según sus intereses políticos, replica un cartel o una frase para desprestigiar una movilización y edita videos con las opiniones menos inteligentes de unos pocos para deslegitimar a la mayoría. Sirve para intentar entender y para hacer lecturas, claro que sí. O para pensar sus efectos políticas. O analizar el discurso de los medios. Claro. Pero hacer un análisis de quiénes marchan y por qué, con tanta liviandad, resulta un error porque es un poco más complejo. Y menos desde el living de casa. Especialmente porque la masividad suele implicar heterogeneidad y uno debe escuchar y observar con atención. Mientras en la calle te cruzás con miles, en las noticias sólo aparecen diez.


La mayoría de los medios muestra u oculta las marchas según sus intereses políticos, replica un cartel o una frase para desprestigiar una movilización y edita videos con las opiniones menos inteligentes de unos pocos para deslegitimar a la mayoría.

A diferencia de otros amigos de las amplias izquierdas, la mayoría de mi gente votó a Mauricio Macri, pero, sin embargo, prácticamente no vi fotos en mis redes como para intentar hacer lecturas. Pero ese no es mi punto. Mi punto es el siguiente y, probablemente, sea irrelevante: a diferencia de quienes se enojaron, considero que está muy bien que los amigos macristas se hayan expresado en las calles. Manifestarse en el espacio público también forma parte de la democracia. No hay una marcha de la democracia porque todas son marchas de la democracia. ¿Acaso las protestas contra Cristina Kirchner fueron antidemocráticas como decía el kirchnerismo?

Salir a expresarnos en el espacio público es más que cortar una calle. Es expresar algo que tenemos adentro y consideramos lo suficientemente importante como para llevar a cabo ese costo de energía, tiempo y recursos. Ojalá no sigan pensando que quienes salimos a cuestionar al Gobierno lo hacemos por 500 pesos -o un choripán que muchos compramos carísimo dado que pasamos bastante tiempo, tenemos hambre y Adam Smith nos explicó cómo funciona la ley de oferta y demanda- porque es una falta de respeto para nuestras ideas y valores.

Y qué bueno que hayan comprobado -desde esta experiencia- lo lindo de salir a la calle para defender valores y un proyecto de país. Juntarse con otros cuerpos para un fin común y ver otros rostros conmovidos por lo mismo es una de las cosas más lindas de vivir en sociedad. Y esa misma emoción que sintieron el sábado es lo que nos ha pasado a muchos de los que marchamos una y otra vez en este marzo en que no paramos de salir a la calle para reclamar lo que consideramos justo.

En 1983, el candidato radical Raúl Alfonsín, el "padre de la democracia", cerraba su campaña en la 9 de julio y cortaba la arteria más importante de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy muchos lo habrían criticado por "cortar la calle". Foto: Wikipedia.

27 marzo 2017

¿Cómo se estudia otro país?

 ¿Cómo se comienza a estudiar otro país?

Siempre me generó admiración aquellas personas que desde muy abajo llegan a muy alto. ¿Por qué? Porque todo me costó mucho y porque nacido en una familia de clase media tuve más facilidades que tantos otros. Por eso admiro al Chino Maidana, a Pablito Lescano o a Evo Morales, el primer presidente indígena-campesino en casi dos siglos de un país cuya mayoría es indígena. O sea, su llegada al poder debió superar siglos de racismo y del imaginario de la superioridad del blanco.

Fue así como en 2010, tras visitar Machu Picchu y Arequipa, esquivé un paro de transporte en Perú para ver la asunción al segundo mandato de Morales como Presidente boliviano (2010-2015) en Tiwanaku. Lo demás se pueden imaginar: amanecer en las ruinas de esa sociedad preincaica rodeado de pueblos indígenas y campesinos fue "harto" para un veinteañero del Conurbano que en ese momento usaba traje y corbata de lunes a viernes.

Mi impresión no fue muy original: "Acá pasa algo...". Y así se convirtió en mi tema de tesis.


Ahora bien, elegido el objeto de estudio de mi tesis de maestría, la pregunta es "¿cómo?". Y así, a través de mails y contactos de contactos, llegué a mi tutor -y ahora amigo- Hervé quien me dio clases por Skype sobre el Estado Plurinacional de Bolivia desde el sur Francia al sur de la Provincia de Buenos Aires. Son lindas esas cositas de la globalización, ¿verdad?

La segunda respuesta al cómo estudiar otro país es viajar allí y conocerlo. Así, renuncié a mi antiguo trabajo y viajé a El Alto del 27 de diciembre de 2011 al 14 de marzo de 2012. Haciendo en el medio un viaje a Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.

¿Qué se hace en el trabajo de campo? O mejor dicho, ¿qué hice en mi trabajo de campo? Primero, mamé Bolivia: la precariedad en la que sumió a Bolivia el colonialismo y el racismo; la hostilidad de los 4000 msnm, y sus consecuentes vómitos y dolor de cabeza de El Alto; lo pintoresco y la efervescencia de La Paz; los valles cochabambinos; y los llanos de Santa Cruz, la ciudad que se levantó contra el Gobierno de Evo Morales. En resumen, "la unidad en la diversidad", como reza un cartel.

¿Qué más se hace? En mi caso, 44 entrevistas con académicos y pensadores, y no menor, recopilar bibliografía para leer en casa. Sumando los 10 libros que llevo para Buenos Aires en este viaje, cuento con una biblioteca de casi 100 ejemplares sobre Bolivia. Todos ellos disponibles para fotocopiar porque sepan que no los presto ni loco.

Dicho todo esto, esta es la quinta vez que visito a este país andino, la tercera que hago trabajo de campo y no puedo explicar mi vida sin el Estado Plurinacional de Bolivia. Debo decir también que su gente es preciosa, que sólo una vez me llamaron "gringo", que El Alto me maltrata, pero es mi segundo hogar y que hay gente aquí que quiero mucho. Por todo esto me da vergüenza cuando los amigos bolivianos me preguntan si es verdad que en Argentina los llaman "bolitas" o si los discriminan o si el muro. Creo que tenemos tanto que aprender de este pueblo que lucha, con su vida, por sus derechos.

Hace algunos meses los amigos científicos del CONICET -los mejores de nosotros- sufrieron el ataque del Gobierno y de un sector de la sociedad. Escribo todo esto por marketing y porque no se ve todo el trabajo de fondo que hacemos quienes nos dedicamos a la ciencia. Y ni hablar si encima nos autofinanciamos.

No hay desarrollo ni futuro sin ciencia. Que la sociedad defienda la ciencia argentina y que los científicos argentinos se acerquen más a la sociedad.

17 marzo 2017

Las mujeres y la universidad

A diferencias de otros hombres que prefieren hacer oídos sordos, otros escuchamos.

Con el ruido del "Ni una menos" de 2016, los profesores de Teoría de la Comunicación de la Universidad Del Salvador las escuchamos y nos interpelamos. Y decidimos hacerlo reviendo nuestro programa de la materia. El resultado fue, por lo menos, "llamativo": de los 25 textos que utilizamos sólo uno había sido escrito por una mujer, Beatriz Sarlo. De este modo, solamente el 4% de nuestra bibliografía era de autoras mujeres.

Como dije, algunos hombres escuchamos. Y durante la marcha del #8M, mientras ustedes marchaban, nosotros optamos por acompañarlas desde la academia. Mientras ustedes luchaban por sus derechos en la calle, nosotros hicimos alguito desde nuestra materia. En 2017, la cantidad de autoras mujeres de nuestro programa llega al 23%, tras haber sumado a la profesora de teorías de la comunicación Alicia Entel, a la especialista en agenda setting Natalia Aruguete, a la autora de Política pop, Adriana Amado, y la española que estudia a la televisión Laura Bergés. Desde ya que el 23% sigue siendo poco, pero para un programa "hombrecéntrico", la incorporación de las mujeres ha sido un avance que esperamos ampliar en el tiempo.

Tiene razón la profesora de "Comunicación y género" de la Universidad Complutense de Madrid Isabel Tajahuerce Ángel que también incorporamos al programa: "La universidad forma a profesionales de todas las áreas del conocimiento, transmitiendo ideas, pensamiento, valores, y un saber amplio que resulta sesgado cuando elimina sistemáticamente al 51% de la población mundial de los libros, de los manuales de estudio, de las reflexiones, del debate y de los contenidos que se difunden en las aulas".

Evidentemente, el patriarcado también se extiende sobre la academia. Y también contamina nuestros programas. Las especialistas están. Sólo hay que llevarlas a nuestras currículas y cátedras.

A diferencias de otros hombres que prefieren hacer oídos sordos, otros escuchamos. Ustedes sigan luchando en las calles, nosotros aprendemos y las acompañamos desde la academia.

Vivian Malone Jones, la primera universitaria negra de Estados Unidos en 1963. El presidente Kennedy decía: "We owe them -and we owe ourselves- a better country".




























Un comentario final: "Dami, los medios masivos convocan en su mayoría a especialistas hombres, marginando a las mujeres de la opinión y el pensamiento", me comentó mi amiga Laura hace un tiempo, llamándome la atención sobre el tema. Años más tarde, mi ayudante de cátedra Victoria me prestó de prepo el libro Mujeres y comunicación, coordinado por Isabel Tajahuerce Ángel, el cual citamos en este post y también sumamos al programa. El conocimiento es una construcción colectiva y, Lau y Vicky son la razón de esta reflexión y acción que comparto.