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10 abril 2015

“Nosotros vemos el desarrollo humano a través del territorio”

Jorgelina Duarte forma parte de una camada de jóvenes que continúa la lucha por los derechos de los mbya guaraní iniciada por su abuelo, Dionisio Duarte, un importante mburuvicha de su pueblo. Desde la selva misionera, la joven dirigente enfrenta diversas problemáticas: territorio, salud, educación y conflictos políticos como la obra de la represa Garabí o la demorada inclusión de la Ley 4000 en la Constitución Provincial.

Por Juan Cruz Villa*

Jorgelina Duarte junto a su hermana, Sabina.

Juan Cruz Villa: ¿Cuál es la principal problemática de los Mbya Guaraní?
Jorgelina Duarte: Para nosotros es el territorio. El mundo habla de desarrollo humano, y nosotros, los Mbya, vemos el desarrollo humano a través del territorio. Porque es nuestro hogar. Somos pueblos selváticos. Lo importante para nosotros es el agua, los recursos, la riqueza de nuestra selva Paranaense. Antes las comunidades no tenían preocupaciones, cosechaban y sembraban lo que necesitaban para comer, pero hoy la realidad es distinta. Las fueron arrinconando y tienen que buscar otras salidas económicas.

JV: ¿Y más allá del territorio?
JD: Hay nuevas necesidades, como vestirse y tener vivienda para protegerse del frío. Aunque no parezca, en invierno es una zona fría. Y debido a la deforestación -otro problema que enfrentamos- la zona cambió y las casas ya no están más protegidas del viento y del frío.

JV: ¿Cuál es el problema con la represa Garabí?
JD: El pueblo está pidiendo que se llame a un plebiscito, pero no se realizó porque hay un antecedente con la represa de Corpus. La obra no comenzó, pero estaría todo dispuesto para que se realice. Si se hace, va a afectar directamente a cinco comunidades e indirectamente a todas las que están cerca del rio Uruguay porque hay arroyos que desembocan ahí y provocaría que muchos pueblos se inunden. Así como para muchas comunidades el problema son las industrias extractivas, para nosotros son la tierra, la represa, el desmonte y las plantaciones de pino.

JV: ¿Han sufrido la quita de tierras?
JD: Hay pocas comunidades que están en tierras privadas. Una gran cantidad está en tierras fiscales y, generalmente, son de empresas o universidades con las cuales estamos en conflicto. Hay tierras que se han vendido o donado con las comunidades adentro, y los Mbya no tienen el concepto de la usurpación o de recuperar tierras. Hubo desalojos, algunos violentos, pero no hasta el extremo de la persecución como sucede en otras comunidades indígenas. Los Mbya no somos un pueblo guerrero, no somos de responder violentamente. En nuestra comunidad no se alambra el territorio: esta concepción de cercar no existe para nosotros. 

JV: Respecto a la presencia del Estado, ¿recibieron ayuda frente a estos problemas?
JD: No estoy en contra de la asistencia que brinda el Estado, pero debería abordarse desde otro lugar. Desde lo básico de asegurar el territorio. Y también el tema de la salud es grave, es impresionante el bajo peso de los niños y la desnutrición, de lo cual no se habla mucho, pero existe. También hay enfermedades crónicas como la tuberculosis.

JV: ¿Viste un avance en los últimos años de los derechos indígenas?
JD: Se ha avanzado mucho en la reafirmación de derechos, pero debemos reconocer que, si hubo avances, fue también por el rol de nuestros dirigentes y la lucha de las comunidades. A nivel nacional, hay un avance ya que se está aplicando la Ley de Emergencia 26.160. Pero a nivel provincial, en Misiones, aún no somos reconocidos.

JV: ¿Esto es por la demora en la sanción de la Ley 4000?
JD: Sí, esta ley es la que nos reconocería en la Constitución Provincial y lo único que falta es que el gobernador, en cualquier elección, llame a un referéndum para que la sociedad acepte agregarla. Esto nunca fue realizado y hace seis años que estamos esperando. Es una situación terrible para nosotros.

JV: ¿Los medios de comunicación pueden aportar a la lucha de los pueblos originarios?
JD: Sí, pueden aportar a nuestra lucha, aunque a veces juegan en contra ya que los medios se mueven por determinados intereses y las problemáticas indígenas no son generalmente lo que más les importa. En las asambleas intento hacer hincapié en no meter a todos en la misma bolsa y ser capaces de identificar aliados.


* Juan Cruz Villa es estudiante de Periodismo de la Universidad del Salvador y ayudante de la materia Taller de Periodismo Informativo. Pueden visitar su blog "Cosas Oxidadas".

01 abril 2015

“La idea es apoyar a los chicos que quieren estudiar”

Alcides Ferreyra tiene 39 años y hace tres es el mburuvicha -cacique- de Tamandua. Su objetivo es que los niños puedan estudiar en la ciudad, volver a la comunidad y acceder a un trabajo formal. Quiere mejorar la calidad de vida de los guaraníes y que se formen profesionalmente, pero señala que deben estar preparados.

Alcides Ferreyra junto al nuevo jardín maternal que están construyendo en la comunidad guaraní de Tamandua.

Diarios de un Principito: ¿Cuál es el rol de un mburuvicha en una comunidad guaraní?
Alcides Ferreyra: Ser líder de un grupo de personas es un compromiso. Siempre hay cosas para hacer. Un cacique debe tener un proyecto de trabajo. Mi objetivo es mejorar la calidad de vida de Tamandua, tras años de mala situación económica. 

DP: ¿Cuáles son las necesidades principales?
AF: La idea es apoyar a los chicos que quieren estudiar. Para eso los incentivamos y hablamos con ellos. Que tengan posibilidades de un buen trabajo. Hoy es complicado tener un empleo formal. En la comunidad siempre hay laburo, pero no es lo que uno pretende para sus hijos: que sean mejor que uno.

DP: ¿Trabajan en conjunto con la municipalidad de 25 de Mayo?
AF: Tiene que haber muchos actores. Para que los chicos puedan ir al colegio el municipio pone a disposición una movilidad. Después debemos acompañar los padres. No es fácil porque hace falta más que el incentivo como pasajes, comida y vestimenta. Los chicos deben tener lo mínimo porque si no es imposible.

DP: A diferencia de otros pueblos indígenas, la Comunidad Tamandúa tiene la propiedad de sus tierras y acceso a agua potable. ¿Qué es lo que falta mejorar?
AF: Es verdad, la comunidad está bastante bien. No hay necesidad de salir a mendigar como otros pueblos. Esto se debe al trabajo de los caciques anteriores que lograron los títulos de propiedad comunitaria, la luz y la vivienda. Eso no se hace hablando ni sentado en la comunidad, sino saliendo y dialogando con el Gobierno. No es que vienen de afuera a preguntarnos. Debe haber un interés de nuestra parte.

DP: Si les hace falta una vivienda, ¿qué acciones realizan?
AF: Primero intentamos solucionarlo entre nosotros. Pero es difícil porque podés cortar la madera, pero necesitás una motosierra. Y tenés que saber cortar. También necesitás combustible. Una vez hice una casa solo, pero sale más caro de lo que imaginás, más allá de que tengamos la materia prima en el monte.

DP: ¿Cómo es la relación con otros pueblos guaraníes?
AF: En la provincia de Misiones hay más de 105 comunidades guaraníes y hay muy buena relación. Nos conocemos entre todos. También hay contactos con los qom y los wichí.

DP: En la comunidad se nota una gran difusión de contenidos por la televisión e internet, ¿esto representa una problemática para la permanencia de la cultura guaraní?
AF: Yo creo que los chicos guaraníes tienen el mismo derecho que otros a acceder a internet, computadoras o netbooks. Para mí no tendría que ser un problema.

DP: ¿Cuáles son los desafíos que tiene la comunidad de cara al futuro?
AF: En primer lugar, que los chicos puedan terminar sus estudios y vuelvan a Tamandua. Como médicos, abogados o una profesión que aporte a la comunidad. Es una demanda. Yo quiero que la comunidad tenga fuentes de trabajo. Que no sea creadora de mano de obra para otros, sino para nosotros mismos. Pero para eso tenemos que estar preparados.

Frente al jardín maternal y la vieja escuela, se construye también un playón deportivo para los chicos que se suma a una cancha de 11.