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16 abril 2019

Cambiemos (de estrategia): del odio al miedo

La leche y el asado convertidos en bienes de lujo han sepultado la construcción de poder de Cambiemos a través del odio. Alertado por los focus groups, en su columna de opinión del 23 de febrero, Jaime Durán Barba, el gurú electoral de Mauricio Macri, cambió la estrategia e inició la campaña del miedo: modificar la constitución, armar barra bravas y motochorros, liberar presos, alimentar el narcotráfico, el Ministerio de la Venganza, el "miedo a la zurda" y el marketing del terrorismo son algunos de las locuras que proliferaron entre periodistas, conductoras y medios oficialistas. Lo que sí muestra la campaña es un manotazo de ahogado frente a lo que arrojan las encuestas: hoy el Presidente está perdiendo la elección.


"Nosotros no sucumbimos al terror. Nosotros creamos el terror"
Frank Underwood - House of Cards

A fines de 2015, mi tristeza y mi desesperanza eran enormes. ¿Cómo pudimos volver a elegir un Presidente neoliberal después de las experiencias de la última dictadura militar, el menemato y 2001? Entre las muchas conversaciones que tuve, la que más me marcó fue la de una ex profesora de historia que me habló con una profunda sinceridad que ignoraba mi antikirchnerismo: "Los llenaron de odio, Damián"

Aportando un poco de teoría, la historiadora planteaba que los medios de información nos habían llenado de odio a través de la construcción de agendas y los encuadres. Así, quienes leíamos asiduamente Clarín, La Nación, Radio Mitre, Infobae y la televisión (toda pintada de amarillo) fuimos construyendo un odio irremontable que nos llevaría a votar a cualquier lobo disfrazado de cordero que se opusiera al kirchnerismo. Tras esta tarea diaria desde 2009 a 2015, la segunda misión de la prensa habría sido elegir a Mauricio Macri como el candidato llamado a vencer. Así, después de la marcha pidiendo justicia por Nisman, el Jefe de Gobierno aparecía liderando las encuestas para el principal diario: "Encuesta: por primera vez Macri lidera en intención de voto" (Clarín, 22 de febrero de 2015). De este modo, Cambiemos se constituyó como un partido que reunía una conjunción de odios y broncas:

a. Al kirchnerismo por robarse un PBI
b. Al peronismo por ser el cáncer del país
c. A los pobres por cobrar planes y no querer trabajar
d. A los inmigrantes por ser diferentes
e. A los mapuches por terroristas y chilenos
f.  A los científicos y maestros por kirchneristas

Llegando a las elecciones presidenciales de 2019, la construcción de hegemonía a través del odio a Cristina Kirchner tocó fondo. El odio replicado por los diarios y la tele chocó con la heladera vacía; chocó con los sachets de leche y los asados convertidos en bienes de lujo. Chocó con el ajuste en educación, ciencia y salud. Así, ante el miedo a una derrota histórica, las usinas del marketing político neoliberal optaron por el recurso más bajo, aunque igual de potente que el odio: el miedo.

La respuesta es "mucho". La pregunta que sugiero hacer es: ¿cuánto valen los honorarios de un consultor en marketing político que 
le hizo ganar una elección presidencial a un candidato que vino a aplicar las mismas políticas que originaron la crisis de 2001?

I. El cambio de estrategia: la nota de opinión de Jaime Durán Barba

El asesor presidencial de Macri ya ha demostrados que es capaz de hacer cualquier cosa con tal de ganar una elección: las campañas sucias contra Jorge Telerman en 2007Daniel Filmus en 2011 y Antonio Bonfatti en la actualidad son solo algunos los ejemplos más conocidos de las maniobras que Durán Barba considera válidas para ganar una elección. El fin justifica los medios. Y más aún si el partido político que lo contrata cuenta con millones de dólares para financiar ese fin.

Sin embargo, el ajedrecista de Macri cometió un error: fue muy obvio al mostrar el cambio de estrategia en su nota dominical del 23 de febrero de 2019 en Perfil titulada "Cristina, Maduro y el autoritarismo". Más allá del cada vez menos eficiente "íbamos camino a ser Venezuela" (hoy estamos más Venezuela que nunca), el consultor arma una ensalada de nazismo, comunismo y guerrilleros de un modo delirante: 

"Las que cometen los asesinatos masivos en Venezuela son guardias revolucionarias paramilitares. Si Cristina gana las elecciones, cambia la Constitución, como anuncia, y arma a los barras bravas, a su Vatayón Militante de presos comunes, a los motochorros y a grupos de narcotraficantes para que maten a sus opositores tendríamos una guardia semejante. Si radicaliza su posición revolucionaria podría participar directamente del negocio del narcotráfico como lo hace la cúpula militar venezolana, apresar a los jueces que combaten el delito como anunció uno de sus voceros y dictar una amnistía preventiva para todos los asesinos y narcotraficantes".

Que alguien que cree que el de Mauricio Macri es el peor Gobierno desde la vuelta de la democracia diga que la nota es "delirante" puede sonar poco objetivo. Por eso veamos la respuesta del analista político, especializado en opinión pública, Eduardo Fidanza (a quien nadie puede tildar de opositor) en La Nación: "Los prejuicios apocalípticos de un consultor". Más allá de la condensación del título, la nota es una joya que desgrana la estrategia de manipulación, cargada de prejuicios, de Durán Barba.

"Si fuera un columnista más, vaya y pase. El problema es que se trata del principal consejero en comunicación del Presidente, considerado un gurú por la mesa chica del Gobierno. Este consultor, que pretende ser un profesional moderno y democrático, parece que quisiera hacernos retroceder a la Edad de Piedra de nuestras guerras civiles. Hundirnos aún más en la grieta para sacar rédito político. Olvida que mal o bien existen instituciones idóneas para resolver los conflictos sin atizar la división: el Parlamento para los honestos, la Justicia para los delincuentes. Acaso dictadas por la desesperación ante una eventual derrota, las afirmaciones del asesor presidencial dañan el sistema. Y lo banalizan, al esconder bajo la apariencia de argumentos intelectuales una serie de prejuicios apocalípticos al servicio de una mera estrategia de marketing electoral".




II. La implementación de la estrategia: la comparación con Stalin

La primera en implementar esta estrategia fue la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, junto al periodista macrista Luis Majul. Lo definimos como "macrista" no solo por sus coberturas, sino también por la cantidad de pauta publicitaria que ha recibido de parte del gobierno nacional, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia. La respecto, les sugiero el fuerte intercambio con Ceferino Reato en Intratables por ver quién era más macrista de los dos. El diálogo con la ministra es muy interesante:

Luis Majul: "¿Usted oyó hablar del Ministerio del Venganza?"

Patricia Bullrich: "Lo escuché en unos programas de televisión. La lógica de un país donde la ley se acomoda al poder, la venganza y el asesinato del otro, sea físico o no (SIC), es lo que siempre ha pasado. A ver... Stalin mató a 20 millones de tipos..."



Por menos que nos guste Cristina Kirchner, ninguna persona con un mínimo de conocimiento político puede comparar a CFK con Joseph Stalin. Es ridículo. Realizar esta analogía es solo una estrategia de manipulación para agitar el miedo de los convencidos y del núcleo de votantes que se está desgranando a medida que se agudiza la crisis económica.

III. Alfredo Leuco: el empleado del mes

Pero si el papel de Luis Majul es lamentable, Alfredo Leuco ha demostrado en estos tres años y medio que nunca se quedó atrás. El 16 de abril editorializó "Cristina viene por todo" en su programa "Palabra de Leuco" en Todo Noticias, el canal de cable del Grupo Clarín. Y al día siguiente hizo lo mismo en "Le doy mi palabra", su programa en Radio Mitre, la AM del Grupo Clarín. El editorial es igual de delirante que la columna de Durán Barba porque, básicamente, describe lo mismo que el gurú ecuatoriano. 

Sin embargo, a diferencia del consultor que escribe en Perfil, un diario con un espectro ideológico más amplio, Leuco lo hace para un público adulto que pulula entre el diario Clarín, TN y Radio Mitre. Están ultraconvencidos en Mauricio Macri. "Nadie puede decir que fue tomado por sorpresa o que no se la esperaba. Nadie puede decir que no le avisamos: el chavismo autoritario y cleptocrático de los K viene por todo", comienza el periodista cordobés. Después de azuzar el miedo a una derrota de María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires, la mejor parte es cuando señala las políticas que tomaría Cristina Kirchner si gana las elecciones:

- Expropiar los medios de comunicación que según ellos persiguieron a Cristina y su banda.


- Liberar a todos los presos que ellos denominan “políticos” y recibirlos como héroes en la Casa Rosada.


Copar la justicia (...) mediante dos mecanismos simultáneos. Por un lado, aprovechar la potencia política del triunfo y el número de diputados y senadores para ampliar el número de integrantes de la Corte Suprema (...) [y por otro lado] impulsar una reforma Constitucional y que los jueces sean elegidos por el voto popular.



IV. Susana Giménez y el "miedo a la zurda"

Si bien uno podía esperar que los funcionarios y periodistas políticos (oficialistas) aplicaran la campaña del miedo pergeñada por Durán Barba, incluir a figuras del espectáculo ha sido una estrategia inesperada. Más con tanta anticipación a las elecciones. Sabido es que Susana es una gran amiga del Presidente Mauricio Macri del mismo modo que antes lo había sido de Carlos Menem. Sin embargo esta vez fue más allá. En una charla en TN Central con el también macrista Nicolás Wiñasky señaló: “Le tengo miedo al populismo, al comunismo, a la zurda. Le tengo miedo, qué querés que te diga”. 

Hay un dato interesante: cuando los medios oficialistas suben sus videos a You Tube recortan estas partes polémicas y uno tiene que buscar el material en medios alternativos. De hecho, el video anterior es de La Política Online y el siguiente es de Involucrados dado a que tanto América (aquí) como Todo Noticias (aquí) subieron el video con el material recortado. Como si ese contenido "ultra" solo fuera efectivo para las audiencias macristas cargadas de prejuicios, pero no para el resto del público.


V. El miedo al terrorismo: de la RAM a Hezbollah y los iraníes

De modo menos evidente, hace un buen tiempo el Gobierno ha aplicado el marketing del terrorismo. Casi un calco de House of Cards, cuando Frank y Claire Underwood apelan a ICO (el ISIS de la ficción) para ganar la elección presidencial. Mientras en 2017 y 2018 el Gobierno machacó con la Resistencia Ancestral Mapuche (¿alguien se acuerda de la RAM?), en los últimos meses el periodismo oficialista ha desplegado noticias falsas para amedrentar a la sociedad con Hezbollah y los iraníes. Desde repetir el tema en los portales hasta llevarlo a la tapa del diario. 

Un caso particularmente interesante es cuando publicitan estas noticias en Facebook. Es decir, cuando un medio le paga a la red social para que publicite una nota sobre terrorismo. Veamos: ¿por qué Infobae publicita que "Detuvieron en Buenos Aires a dos adherentes del grupo terrorista Hezbollah con gran cantidad de armas"? Es interesante porque días más tarde Infobae informaba su liberación: "Liberaron a los hermanos acusados de pertenecer a la organización terrorista Hezbollah". ¿O sea que tan terroristas no eran? Este año, solo un puñado de medios informaron que habían sido sobreseídos: la denuncia había sido falsa (Tiempo Argentino, Página/12, La Izquierda Diario, Crónica). ¿Por qué Infobae no lo informó?


Un segundo caso ha sido el de los iraníes "terroristas". Más interesante aún porque se dio un día después del ataque a las mezquitas en Nueva Zelanda y la suba del dólar. La secuencia de las tapas de Clarín se encuentra entre la fábula y lo canallesco. El 17 de marzo, el gran diario argentino tituló: "Detuvieron a dos iraníes con pasaportes falsos y piden elevar la seguridad". Un día más tarde, el 18 de marzo, también en tapa: "Declaran los iraníes presos: cuatro pasaportes y tres cambios de hotel en 3 días". Finalmente, el 19 de marzo, aunque más pequeño: "El iraní detenido declaró que huyó por miedo y por ser adúltero". De terroristas a adúlteros. En tapa. Cuac.

Lo que podemos esperar

A Jaime Durán Barba le pagan para ganar elecciones. Cuanto más elecciones gane, más caro cobra sus consultorías y más dinero acumula. Y ya ha demostrado que la ética no es  para él un límite. Por su parte, el Presidente, Mauricio Macri, y su Jefe de Gabinete, Marcos Peña, también creen que ganar lo es todo: engañar a la sociedad o prometer sin cumplir son solo sus caras más amenas de estrategias más perversas como el espionaje ilegal o el uso de datos secretos tomados de bases de datos del Estado.

Desde el vamos, todo parece apuntar a que seguiremos teniendo periodismo y medios oficialistas hasta que el rating los amenace seriamente o cuando vean que el Presidente no será reelecto. También es bastante obvio que seguirán apelando a la estrategia de manipulación por las redes sociales. La novedad se estas elecciones serán los grupitos de Whatsapp para manipular a los adultos que son más proclives en creer lo que circula en internet.

Resta desear que no profundicen esta locura: House of Cards se basa en la real politik, pero es una ficción.



26 octubre 2015

La mariscal de la derrota

Llega un momento de autocrítica para Cristina Kirchner. Y para el kirchnerismo. Y para el filo-kirchnerismo que no era kirchnerismo, pero nos criticaba a los que criticábamos.

Cristina Kirchner y Aníbal Fernández. Hoy no hay sonrisas. Foto: AN Digital

El kirchnerismo dividió a la sociedad y se fanatizó. Abusó de la corrupción y, entre buenas medidas, desaprovechó una década con un contexto económico fenomenal y una soja por las nubes. ¿Cuál es el índice de pobreza después de la "década ganada"?


El segundo gobierno de Cristina Kirchner fue bastante malo. Recibió una país con reservas por encima de los 50 mil millones de dólares y deja uno con alrededor de 30 mil; muchos de ellos son yuanes que debemos devolver a los chinos. Del mismo modo, dilapidó los superavits gemelos -fiscal y comercial- que había caracterizado al gobierno de Néstor Kirchner. Especuló económicamente en el corto plazo, obligando a un ajuste al próximo gobierno.

El peronismo se transformó en un partido de pensamiento único. Y empezó a expulsar dirigentes. Primero Roberto Lavagna. Luego Alberto Fernández. Más tarde Sergio Massa y un conjunto de intendentes. De yapa, fracturó todo lo que había por fracturar, comenzando por los sindicatos.

Del lado de las izquierdas, no fue fácil convivir con el fundamentalismo kirchnerista. Les dijimos una y otra vez que no éramos lo mismo que los otros, pero con el 54 por ciento de los votos abusaron de la legitimidad de origen. Es más, cumpas que verdaderamente acompañan la justicia social y a la equidad defendieron lo indefendible: la Barrick Gold, Monsanto, el Feudalismo, la Mentira, la Corrupción, el Avance contra la Justicia. Sí, todos con mayúscula.

Negaron y mintieron. Primero con la inflación y después con la inseguridad. Siguieron con el ninguneo de la pobreza y el narcotráfico. ¿Qué clase de hijo de puta esconde la pobreza?

Por último; la soberbia de Cristina Kirchner fue tan grande que hasta boleteó a un fiel como Florencio Randazzo y puso al frente de la Provincia a un impresentable como Aníbal Fernández que llegó a decir que había más pobreza en Alemania que en Argentina. Acaso, ¿por qué razón tantas izquierdas cortamos boleta por el neoliberalismo en la candidatura a Gobernador? ¿Se creen que nos enorgullece ese voto?

La democracia nos hace avanzar. Y con una nueva elección ganamos todos.

Quienes conocemos los números duros -los que los medios no muestran- de la gestión de Mauricio Macri y queremos una sociedad más equitativa los vamos a acompañar. Por más de que nos hayan tratado de "oligarcas", "derecha" o "gorilas" durante 10 años.

Ha llegado la hora de la autocrítica. Y reconocer que Cristina Kirchner es la responsable de esta derrota.

08 noviembre 2014

Brasil ajusta

Llegando a fin de año y a un mes de que su presidente, Dilma Rousseff, haya sido reelecta por sólo tres puntos frente al opositor Aécio Neves, el panorama de Brasil no es nada bueno:

a. inflación del 6,75%
b. superávit fiscal primario del 0,61% en los últimos doce meses
c. crecimiento previsto del "cerocomaalgo" -0,9 Gobierno, 0,6 Banco Central y 0,25 para los mercados- para 2015

Frente a esta perspectiva, Brasil anunció un ajuste económico en subsidios sociales que se suma al aumento del 3% diesel y 5% de la gasolinaPor su parte, el panorama de Argentina es aún peor: a) inflación de alrededor del 35%, b) déficit fiscal de 6 ó 7 puntos del PBI y c) recesión.


Ajuste. Se veía venir en Brasil. A partir de nuestro mal manejo macroeconómico, se ve venir en Argentina. Foto: Télam.

El ajuste en Brasil significa menos consumo de los hermanos brasileños y, por lo tanto, impactaría en nuestras exportaciones hacia ese país. Claro está que, al caer nuestras ventas al exterior, genera menos actividad productiva en nuestra industria y, por lo tanto, suspensiones y despidos. Y si encima Brasil sigue devaluando nos va a meter más presión en la política cambiaria.

La decisión que toma Dilma es la misma que en algún momento va a tomar Argentina producto del mal manejo macroeconómico de la dupla Cristina Kirchner y Guillermo Moreno en los últimos años: pensemos que de Roberto Lavagna a Axel Kicillof prácticamente no tuvimos un ministro de Economía independiente. Un retoque en la economía será el resultado del derroche de recursos -en lugar de la inversión social inteligente- tan festejado por tantos amigos.

Se veía venir en Brasil. Y se ve venir en Argentina. O en 2015 CFK pacta con el próximo Gobierno, deja de derrochar los recursos e implementa una política inteligente de subsidios y paga el costo político -cosa que nunca hizo-; o no paga el costo político y lo hace el próximo Gobierno, y después la persiguen a CFK & Cía. por causas de corrupción en la Justicia.

Vayan haciéndose la cabeza de que el pasaje de bondi y las tarifas van a seguir subiendo.


Nota de marzo de 2016 

Casi un año y medio después de haber escrito este post estoy bastante conforme con el panorama previsto. En efecto, Cristina Kirchner no hizo las correcciones necesarias para tener una economía sustentable a largo plazo de modo paulatino y la situación actual de la macroeconomía es bastante mala. Mientras tanto, las causas del kirchnerismo en la Justicia avanzan a paso firme: cría cuervos y te comerán los ojos.

Mi error de cálculo -y mi autocrítica- fue creer que la sucesión al Gobierno de Cristina Kirchner sería por la centroderecha -representada en ese momento por el candidato oficialista Daniel Scioli y el opositor Sergio Massa-, en lugar de la derecha cuyo candidato ganó y es el actual presidente: Mauricio Macri. De este modo, en lugar de correcciones graduales que no impacten fuertemente en las clases desfavorecidas se hizo un ajuste en términos neoliberales: devaluación del 60 por ciento, aumento de precios de los alimentos, despidos en el sector público y privado, y enfriamiento económico.

Por otro lado, el costo del ajuste estuvo mal distribuido: mientras el campo y la minería, se vieron beneficiados por la quita de retenciones a las exportaciones, las clases medias y bajas vieron aumentar los precios de los alimentos y la luz con sueldos del años pasado. Si es que no sufrieron uno de los 100.000 despidos en el ámbito público o privado.

Asimismo, los supermercados y los comercios se beneficiaron con la devaluación y el descontrol de precios, obteniendo rentabilidades extraordinarias. Finalmente, la clase media o media-alta tuvo su zanahoria con la devolución del 35% por compras y viajes al exterior: ¿a quién no le gustaría que le entren cuotas de seis lucas sin haberlas trabajado y pensando que nunca las iba a recuperar? Aquí hay un apoyo vital para Mauricio Macri.

Mi última autocrítica -y la que más pena y bronca me da- es que posts como éste le han permitido al macrismo, inflar y exacerbar el imaginario sobre la necesidad brutal de un ajuste. Ajuste que lo están sufriendo lo que menos tienen.

29 junio 2014

Boudou somos todos

Todos los argentinos sabemos que a principios del siglo XX la Argentina era conocida como "el granero del mundo" y que era una de las principales economías del planeta. La décima en PBI per cápita según Belini y Korol. Pero por alguna razón dejamos de ser un país pum para arriba. Y desde entonces la eterna pregunta que nos hacemos los argentinos es "¿Qué nos pasó?".


Tendremos un vicepresidente corrupto, pero es el vice que mejor toca la guitarra en todo el mundo. Y eso, las corporaciones y los poderes económicos intergalácticos no nos lo perdonan. Ahí la persecución a Amado Boudou.

"Roban, pero hacen". Yo era un pequeño estudiante de periodismo y me sorprendió la frase de mi amiga riogalleguense (o como sea el gentilicio). Cuestión que me estaba encariñando con la figura de Néstor Kirchner y el comentario no me cayó del todo lindo. ¿Cómo un tipo tan carismático podía haber robado en su pasado como gobernador?

En las elecciones de 2005 voté por Cristina Kirchner como senadora nacional por la Provincia de Buenos Aires. "La marcha peronista que se la metan en el culo muchachos", le dijo Aníbal Domingo Fernández al "pejotismo" -escuche el audio que es genial!- y con más del 40% de los votos se lo rompimos al duhaldismo y los barones del Conurbano. Ahora sí, cumpa. Ahora sí que iba a venir la nueva política. "La transversalidad", como la llamaba Néstor. O sea, los mejores componentes progresistas sin importar el partido político; los buenos de un lado y los malos del otro.

Sin embargo, los Kirchner -o sea, los buenos- ganaron, pero no fueron a buscar a los otros buenos. Al contrario, se fueron con esos malos a quienes les habíamos ganado. Se fueron con ese grupo de mafiosos que nos habían enseñado a fustigar. Y la verdad que me hizo mucho ruido que un bueno dejara de lado a los otros buenos y se fuera con muchos malos. Tanto ruido me hizo que me generó mi primera gran desilusión política. Y, como en el amor, nada peor que un despechado político.

La luna de miel de Néstor con los malos en 2005 coincidió con las primeras denuncias de corrupción sobre la gestión de los medios no oficialistas. O sea, de La Nación y de Perfil. Porque por aquellos años Clarín era un medio kirchnerista. Tan, pero tan, que hasta le hizo la campaña a "Cristina, Cobos y vos". ¿Se acuerda que Cobos se escribió con K y que la presi lo eligió como vicepresidente?

La cuestión es que en el medio del crecimiento económico aparecieron las primeras denuncias de corrupción. Y, de hecho, cualquiera que tenía un amigo en la función pública o un conocido en espacios de poder escuchaba algo sobre el comportamiento non sancto de los pingüinos. Igual por aquellos años la corrupción no importaba porque estábamos creciendo y había más trabajo. Y seamos honestos, ¿qué importaba que robaran si hacían? No sé si a usted le gusta el capo de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia. Yo no sé si me gusta (o si lo odio), pero en una nota de 2013 titulada "Periodismo de investigación" en el marco de la investigación del programa de Jorge Lanata sobre #LaRutadelDineroK dice algo bastante interesante:

"Gran parte de la audiencia no siempre está dispuesta a digerir el periodismo de investigación. Todos lo disfrutan cuando la economía empeora y la popularidad del gobierno es mayoritariamente negativa. Pero en los primeros años de cualquier gobierno exitoso sólo un núcleo reducido de la audiencia sigue valorando el papel de fiscal del poder que realiza el periodismo de investigación"

Y es verdad, ¿no? Si tenemos el bolsillo lleno -o al menos más lleno que antes- todos nos hacemos un poquito los boludos con la corrupción. Y ojo que tampoco lo critico. Lo puedo entender. Posta posta. Más aún con quienes sufrieron la hostilidad del neoliberalismo.


Amado Boudou y Cristina Kirchner en tiempos felices. El vicepresidente nos hace el Topo Gigio a todos los gorilas.

Yendo al tema que nos toca, no hace falta mucho para que nos caiga antipática la figura de Amado Boudou. Aime -como le decimos los amigos- militó en la UCEDE de Álvaro Alsogaray, fue formado en la ortodoxia neoliberal y de repente se volvió progresista y ascendió meteóricamente en el poder. No hace falta mucho: con sólo ser de centro-izquierda posta o creer que las cosas demandan más esfuerzo que sonrisas, guitarra y el apoyo de Hugo Moyano, uno puede sentir desprecio por Boudou. Espere, ¿posta no se acuerda que el camionero fue kirchnerista y se elogiaban mutuamente con Amado Boudou? Mire, mire!

Sí hay que reconocerle dos méritos: se aprendió la marcha peronista y se ganó la confianza de Cristina Kirchner. Algo nada fácil. A tal punto que CFK lo puso al frente del Ministerio de Economía y, sin ningún éxito, pasó a ser su candidato a Vicepresidente para las elecciones de 2011. Para ser justos deberíamos decir que el Gobierno señala a Amado como el responsable de la estatización de las AFJP. Eso es mucho. Aunque también deberíamos decir que es la versión oficial. En fin, para las presidenciales de 2011 ya se sabía bastante sobre la corrupción en el kirchnerismo. No era novedad.



Si alguien me pregunta a mí cuáles son los dos símbolos de la corrupción desde la vuelta de la democracia respondería: el argentino Carlos Menem y el brasileño Fernando Collor de Mello. Si solo tengo que centrarme en nuestro país digo: Carlos Menem y Amado Boudou. Y estaría bueno ver con el porcentaje que fueron re-electos el riojano y Cristina, cuyo candidato a vice fue Amado Boudou.

1994. Carlos Menem - Carlos Ruckauf:             44,94%

2011. Cristina Kirchner - Amado Boudou:         54,11%

Para muchos, el procesamiento dictado por el juez Ariel Lijo es un reflejo de un "fin de ciclo". Yo sería más cauteloso: todavía queda una instancia más de apelación y las presiones del Ejecutivo pueden surtir efecto. Recordemos que Amado ya limpió al entonces Procurador General Estaban Righi, al juez federal Daniel Rafecas y al fiscal Carlos Rívolo. Digo, para que la gilada ahora no salga a decir que el procesamiento de Boudou muestra que la Justicia nunca fue presionada por el kirchnerismo.

La cuestión es que Boudou fue procesado y cualquiera que haya leído los indicios que lo vinculan con el caso Ciccone o visto la entrevista en TN habrá notados que para el Vicepresidente hay demasiadas casualidades. Todas, de hecho. Es bastante obvio que utilizó su poder político para hacer negocios sucios. Ahora bien, yo me hago una pregunta que la quiero compartir: ¿en un régimen hiper-presidencialista es posible que el vicepresidente se haya cortado solo para comprar "la fábrica de hacer billetes"? ¿Realmente CFK no sabía absolutamente nada? ¿Por qué Cristina lo bancó tanto?

Tal vez, con miras a las próximas presidenciales deberíamos observar nuestro comportamiento electoral en los períodos de crecimiento económico y preguntarnos si realmente vale la pena el "Roban, pero hacen"Quizás observando que a los argentinos no nos importa elegir gobiernos corruptos con tal de que haya crecimiento económico podamos responder "¿Qué nos pasó?".

08 junio 2014

Sobre "la grieta"

Creo que fue Jorge Lanata el primero en señalar que en la Argentina vivimos una polarización irreconciliable entre quienes apoyan al Gobierno y quienes lo criticamos. O al menos es quien más lo repite. Y lo llamó la grieta. O sea, kirchneristas y no kirchneristas. Lo hizo de modo discursivo y en formato periodístico, si bien quien más hizo desde la práctica fue Cristina Kirchner: quienes están arriba tienen más responsabilidad.



Con un indisimulable grado de incomodidad voy a coincidir parcialmente con el periodista y decir que también considero que el país vivió una puja simbólica, discursiva y hasta material muy fuerte entre los partidarios y los críticos de Cristina y Néstor. A tal punto, que todos conocemos una pelea entre familiares y amigos por hablar de política. Si es que no lo vivimos en carne propia. Es más, el kirchnerismo fue lo bastante inteligente como para unir, de modo falaz, en un mismo signo ideológico a quienes no coincidíamos con el Gobierno. Incluso amigos que conocen nuestros modos de pensar nos han señalado con el dedo por "hacerle el juego a la derecha" -o directamente ser de "derecha"- o "ser un gorila" o nos han endilgado pensar o actuar como el neonazi de Alejandro Biondini y la fascista de Cecilia Pando.

Sin embargo, mi indisimublable incomodidad de sumarme al coro de las mayorías se quiebra cuando cambiamos el marco temporal. Para mí, no es lo mismo hablar de la grieta en 2011, cuando Cristina Kirchner y sus seguidores nos prepoteaban el 54 por ciento, nos trataban de "cipayos" y prometían un "vamos por todo"; que hablar de la grieta tras la victoria de Sergio Massa en 2013. La derrota de CFK en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias hizo añicos al kirchnerismo duro que azuzaba tenerla lo suficientemente grande como para llevarse puesto a quienes no pensábamos igual.

En una de mis últimas charlas con un amigo intenté explicarle que durante esos años quienes no coincidíamos con la mayoría que apoyaba al Gobierno sufrimos una especie de violencia simbólica. El poder y la disciplina de los Kerner no se palpaba con los aparatos represivos ni con lo que Louis Althusser llama aparatos ideológicos del Estado, sino a través de un orden social y cultural dominante que pregonaba y pugnaba por un pensamiento único, deslegitimaba a los críticos y era reproducido en la cotidianeidad por familiares y amigos: o apoyás al Gobierno y sos de los buenos, o estás en contra y sos de los malos. 

De este modo, la inmensidad del 54 por ciento se repetía cada vez que uno intentaba cuestionar alguito del Gobierno. En esa época los jóvenes progresistas no-kirchneristas vivimos una soledad política que nunca habíamos experimentado en nuestras pocas décadas de democracia. La violencia simbólica fogoneada por quienes apoyaban al Gobierno se palpaba en cada rincón. Antes de criticar debíamos entrever si nuestro interlocutor pensaba más o menos como nosotros para no pasarla mal. Peor aún, en no pocos momentos el "cristinismo" de la gente que queremos o respetamos nos hacía dudar de nuestras propias convicciones. Alguno me podrá decir que esto son pamplinas. Y yo le responderé que su visión y mi visión dependen de la posición política que ocupamos durante aquellos años. 

Actualmente ya no existe el 54 por ciento. Por errores de la propia Cristina Kirchner en materia política y económica, el grado de radicalidad y fanatismo bajó mucho de un lado, y esto repercutió en el otro. Hace poquito un conocido que me cantaba en la cara ser "soldado del pingüino", me pidió que no lo etiquetara como "kirchnerista". Hoy, los amigos oficialistas sobrevivientes sienten lo mismo que vivimos los críticos progresistas en 2011 y por eso los bancamos. Y justamente por eso no vamos a repetir lo mismo que nos hicieron sentir con las mayorías de su lado. Es más, en muchos casos pensamos parecido, pero sólo no coincidimos en el sujeto político "kirchnerismo" como gran transformador. Lo pensábamos antes siendo minoría, y lo seguimos pensando ahora. Ya compartiremos más luchas.

A pesar de que los medios no paren de repetirlo, en 2014 ya no existe la grieta. Así como en 2011 la polarización le sirvió al kirchnerismo hoy le sirve a los medios opositores. Hoy ya no hay una grieta irreconciliable. Hubo una polarización zarpada. Pero ya es parte del pasado. Hoy sólo los muy fanáticos y boludos están en veredas radicalmente opuestas, sintiendo que todo es o totalmente bueno o totalmente malo. Algún día aprenderán que el color político más inteligente es el gris.


Hoy ya no hay una grieta irreconciliable. Hubo una polarización zarpada. Pero ya es parte del pasado. Fuente: Diario Veloz

14 marzo 2014

La mezquindad del PRO

Si mal no recuerdo, los sectores afines al PRO estuvieron entre quienes más llamaron a participar de los heterogéneos cacerolazos de 2012. De hecho, Mauricio Macri manifestó que la protesta ocurrida el 13S lo llenaba "de orgullo", mientras que el 8N nos representaba "como argentinos y como hombres libres".

El Bloque del PRO aplaude en conjunto la criminalización de la protesta social de Cristina Kirchner. En el centro, el ex árbitro de fútbol y diputado por Córdoba, Héctor "La coneja" Baldassi levanta el pulgar. A su derecha, la diputada Laura Alonso se pone como loca.

En la apertura de sesiones ordinarias del Congreso hubo una escena que llamó la atención. Basándose en una protesta por la absolución de los petroleros de Las Heras, la Presidente Cristina Kirchner criticó en duros términos a la protesta social y los cortes de calle (se puede ver al final de esta edición), mientras afuera del Congreso sus militantes cortaban la Avenida Entre Ríos. Hasta ahí nada nuevo.

Lo extraño del caso fue que el bloque del PRO de Mauricio Macri (que se presenta como la antítesis del kirchnerismo salvo cuando transan en la Legislatura porteña, lo cual ocurre muy a menudo) no sólo apludió fervorosamente, sino que una de sus diputadas, Laura Alonso, se puso de pie como loca.

La protesta social es un derecho constitucional. Si bien podemos cuestionar el corte total de calles, no está en duda que la protesta es fundamento de las sociedades democráticas. Justamente, muchos amigos del PRO cuestionan que en Venezuela el Presidente Nicolás Maduro reprima las protestas de los opositores.

Una de las bases de la democracia radica en la tolerancia y el respeto por el que piensa diferente. De allí que cada uno tenga diferentes intereses, motivos o necesidades como para movilizarse y protestar. Al fin y al cabo es un costo de tiempo y energía. Todos preferimos no protestar. Protestamos y nos movilizamos ante algo que consideramos injusto.

En los cacerolazos de 2012 no pocos amigos oficialistas o filo-oficialistas se manifestaron en contra de este derecho constitucional y calificaron de "golpistas" o "destituyentes" a quienes cacerolearon. No sé si importa, pero yo participé y la verdad que no me gustaba que los amigos me cuestionaran. Tambien recuerdo que muchos anti-cacerolazos copiaban y pegaban carteles discriminatorios a fines de deslegitimar la movilización en su totalidad. 
Me acuerdo incluso que no pocos amigos del PRO salieron a defender, con razón, su derecho a protestar. Creo que no hace falta aclarar que en los cacerolazos se cortaron muchas calles.

La solidaridad no se limita a donar dinero mensual a una ONG y llamar a "Un sol para los niños" el segundo domingo de agosto. Respetar y apoyar dolores y demandas ajenas también es un acto de solidaridad. Por caso, apoyar la lucha de los maestros por un salario digno es un acto de solidaridad. Es una pena que a menos de dos años de los cacerolazos, el PRO se haya olvidado de la importancia que tienen para x personas x protestas y que todos tenemos derecho a ella.

Es una lástima que los amigos del PRO, tras haber vivido en carne propia la incomodidad de que otros les cuestionen algo que consideraban justo, terminen haciendo lo mismo.




Breve comentario final: sinceramente no tengo la menor idea de la causa de los petroleros de Las Heras. Lo que sí sé es que personas como Osvaldo Bayer, Nora Cortiñas, el Papa Francisco y Adolfo Pérez Esquivel les brindaron su solidaridad. Entre creerles a ellos o a la Presidente y el aplauso cerrado del PRO, tengo bastante claro por quién tomar partido.